​Emitir una señal clara

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El Partido Nacional afrontó con una inicial ambigüedad la complicada situación planteada por el caso Bascou. Ahora, ante el pronunciamiento de la Junta de Transparencia y Ética Pública (Jutep), las cosas quedan claras y ya no cabe más esa ambigüedad.

El intendente de Soriano, Agustín Bascou, lejos está de entender su situación política ni el daño que le está haciendo a su partido.

Son dos las situaciones que lo afectan. Una es una instancia judicial por haber emitido cheques sin fondo en su actividad empresarial. La segunda se refiere a un acuerdo para que los vehículos de la Intendencia de Soriano se abastezcan de nafta en estaciones de Ancap. El problema es que el intendente es copropietario de algunas de ellas.

Sobre este punto se pronunció la Jutep y unas semanas antes, el Comité de Ética del Partido Nacional.

Cuando se conoció el inicial dictamen del Comité, el directorio del partido sugirió aplicar un "apercibimiento" a Bascou, una medida suave si las hay. Sin embargo ante el más reciente y contundente fallo de la Jutep el directorio deberá discutir el caso esta semana y su decisión tendrá que ser notoriamente más dura. No hay otra alternativa.

Respecto a la situación judicial por emisión de cheques sin fondos, muchos entienden que se trata de una cuestión personal vinculada a las empresas de Bascou, no a su gestión como intendente. Aún así el caso está en manos de un juez, por lo que el intendente debió pedir licencia hasta que la situación se aclare. No es fácil gobernar un departamento cuando de por medio hay un problema de esta envergadura.

El otro tema es más complejo. Los que quieren aligerar la carga a Bascou sostienen que lo de la nafta nunca implicó una pérdida de dinero para la intendencia. Tal razonamiento asombra. Si el intendente es copropietario de las estaciones, de ello se beneficia. No importa en qué cantidades: está metido en un conflicto de interés.

El tema no es si lo hecho es legal o no, o si debió consultar al Tribunal de Cuentas, o si hay antecedentes de casos similares. Ante la sola posibilidad de que haya un beneficio indebido, nada se consulta: el procedimiento se corta de raíz.

Al conocerse el pronunciamiento de la Jutep el sector que lidera Jorge Larrañaga vio la luz. Bascou, luego de una larga reunión con su líder, anunció que se desvinculaba del grupo para no comprometerlo, pero que no renunciaba a la intendencia. Parece claro que en esa reunión Larrañaga le hizo ver que no contaría con su apoyo. Por habérselo dado hasta ese momento, pagó un precio muy caro.

El Herrerismo, en cambio, tuvo reflejos firmes desde el primer momento. En más de una oportunidad Luis Lacalle Pou dijo que de estar en la misma situación de Bascou, hace rato hubiera dado un paso al costado.

Es que la población observa con lupa la conducta de los políticos y cuando pasa la raya, es implacable. Es probable que sea más severa en unos casos que en otros. Pero cuando juzga, condena sin remilgos. Y la sentencia no es la prisión, es la derrota electoral. O debería serlo.

Lo que no puede ocurrir es que se pretenda justificar o decir que su caso es distinto y no tan grave como los de otros.

Durante meses Sendic y sus allegados hicieron iguales razonamientos y nadie se los aceptó. ¿Por qué habrían de aceptárselo a Bascou? ¿Por qué los dirigentes que cuestionaron a alguien de un partido adversario, creen que pueden justificar al propio? Están tan inmersos en su burbuja que no entienden el malestar de la gente.

Habrá que ver qué resolverá el directorio esta semana, pero es evidente que solo queda ir a fondo. La toma de distancia de Larrañaga es una señal tardía pera clara. Por otro lado la reiterada, sobria e irrebatible postura de Lacalle Pou hace pensar que ahora sí habrá una firme e inapelable resolución.

Es acá que se juega la imagen de los políticos y sus partidos. Pero además se juega la posibilidad de que los blancos accedan o no al gobierno en las próximas elecciones.

Si el pronunciamiento del directorio, esta semana, es claro y distinto al anterior, el Partido Nacional al final saldrá mejor parado que el Frente Amplio. Como se recordará, la anticipada renuncia de Sendic a la vicepresidencia evitó que el Frente tomara una resolución explícita que, según todo indicaba, hubiera sido dividida y complicada. En este caso al menos habrá un pronunciamiento más allá de que el intendente insista en quedarse.

Lo insólito es que Bascou sigue sin entender. Desprecia a sus críticos y reitera que no renunciará.

Al desvincularse del sector de Larrañaga al que pertenecía y con un herrerismo que desde el inicio lo invitó a irse, ¿con quien gobernará? Si Alianza y el herrerismo son consecuentes, no podrán continuar en el gabinete municipal mientras Bascou siga al frente. Ni tampoco deberán darle apoyo desde la Junta.

Para el bien del país, será bueno que los blancos, a través de su Directorio, emitan una señal firme y clara. De esas que no dejan dudas.


Tomás Linn. Periodista. Profesor de Periodismo. Columnista en Búsqueda y El País.

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