La vara alta

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Este ha sido un año especialmente rico en cuanto a elementos que apuntan a discutir las reglas éticas que deben primar en la política. Muchas veces nos gusta compararnos con políticos de otros países (vecinos principalmente) y nos encanta llegar a la conclusión de que somos mejores. Pero este año los hechos han ido poniendo a prueba el sistema.

Hace ya unos cuantos meses la Comisión de Ética del Partido Colorado emitió un informe que terminó con la expulsión de Wilson Sanabria de filas de ese partido. Sanabria había sido diputado y además era el referente más importante de los colorados en Maldonado. Los hechos delictivos que lo llevaron a estar prófugo fuera del país y requerido por Interpol, terminaron con Sanabria en la cárcel y expulsado de su partido.

En los últimos meses, diversas denuncias llevaron a que el Tribunal de Conducta Política del Frente Amplio emitiera un informe lapidario y contundente, que llevó a que el ex vicepresidente de la República, Raúl Sendic, renunciara a su cargo.

Todo esto indica que la vara que mide el límite que no se debe superar en cuanto a faltas éticas, está colocada muy alta. Y me parece bien que así sea.

Traigo el tema porque ahora le toca al Partido Nacional y por partida doble: el diputado Wilson Ezquerra, conduciendo alcoholizado su vehículo, atropelló a una persona. Después el intendente de Soriano, Agustín Bascou denunciado por partida doble: por emitir cheques sin fondo y además se está estudiando la denuncia que dice que durante dos años le compró miles de litros de combustible a una estación de servicio que –casualmente- es de su propiedad. Dos conocidos representantes blancos y tres irregularidades muy graves. Los cheches, comprarse combustible a sí mismo y manejar borracho.

Con respecto a Bascou, ya hubo una mala señal cuando los ediles blancos en la Junta de Soriano intentaron tapar el sol con una mano y cerraron filas protegiendo a su correligionario. El discurso ético que los había inflamado hasta hacía unas semanas para hablar de Sendic, se les desinfló en pocos minutos a los ediles blancos de Soriano. Ahora la pelota está en la cancha del Partido Nacional, que teniendo en cuenta que la vara ética está colocada muy alta, tendrá que emitir un pronunciamiento claro y contundente, supongo yo. Quiero decir: esto no se arregla con una palmadita y un coscorrón. Las Justicia ya tiene en sus manos los dos casos (tres en realidad), pero el pronunciamiento del Comité de Ética de los blancos y las posteriores acciones que emprenda el Honorable Directorio de dicho partido, serán claves para que los uruguayos nos quedemos tranquilos en cuanto a que la ética no tiene camiseta partidaria. Quiero creer que el partido político que exigió castigos de todo tipo y color para los que pertenecen a otras tiendas, va a aplicar el mayor rigor cuando se trata de juzgar a un correligionario.




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