​El pretil tiene ladrillos flojos

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Silencio. Estoy de duelo. El mundo no sigue andando, porque tiene que esperar a que Raúl Sendic (h) explique ante “su partido” cómo es que es inocente. El sábado 9, en el Plenario Nacional del Frente Amplio, 85 delegados de las ‘bases’ frenteamplistas, 85 delegados de los grupos políticos que lo integran y un puñado de ‘personalidades’ del progresismo uruguayo están convocados y quizá puedan –después de escuchar a Raúl- decidir algo. Deben analizar el dictamen –claro y contundente- que sobre aspectos de la conducta del vicepresidente, emitió el Tribunal de Conducta (TCP) del Frente Amplio. Después, para aprobar algo que vaya más allá de una declaración, hay que reunir el 80% de los votos.

Democracias. El Plenario frenteamplista es un organismo, de discusión colectiva, como no tiene otra organización política. Lo mismo se puede afirmar del TCP, integrado por destacados militantes de la izquierda uruguaya. Los blancos convocaron 68.000 jóvenes a votar en elecciones internas. Me alegro, felicitaciones, ahora hay que satisfacer expectativas y demandas de esos muchachos. (Les deseo suerte… sí, a los jóvenes claro). Promoviendo instancias más amplias de participación, están cambiando la realidad de su partido de formas que me parecen difíciles de prever. La dinámica de los otros partidos es diferente, porque la cantidad de adherentes y votantes configura una diferencia cuantitativa que se hace cualitativa.

Debates, que se promovieron con el objetivo de socavar la credibilidad política del Frente, el ánimo de sus adherentes, su apoyo electoral y lastimar su unidad, han cumplido su objetivo. La derecha hace su juego, no se debe esperar otra cosa, porque la izquierda hace el suyo lo mejor que sabe y puede. Si no lo hace bien puede revisar y resolver cambiar sus métodos, objetivos, organización, dirigentes, etc. Los principios y los finales también están en cuestión ¿por qué no?

Los cuestionamientos por razones éticas son legítimos y bienvenidos. Aunque también aparezcan cuando se quiere destruir un proyecto político, una gestión, un partido; porque resulta que ganarle en las elecciones está complicado. El precio de esta metodología de lucha política, que parece extenderse por varias regiones, puede que traiga importantes cambios en las reglas de juego. Muchos serán malos, en tanto se legitime el todo vale y las mentiras (hoy llamadas ‘posverdades’) como armas de lucha. Antes se recurría a la intervención extranjera directa y violenta. Los marines están muy desacreditados, aparecen otras formas de golpes de estado: “suaves”, “parlamentarios”, agresiones económicas y culturales (estas no tan nuevas).

Ojos bien abiertos. Entonces, quienes nunca vieron con buenos ojos las investigaciones que promovían quienes son hoy gobierno, son hoy valientes caballeros en blancos corceles, blanden sus espadas justicieras y olvidan que cuando se reglamentaron las comisiones parlamentarias, sus potestades fueron severamente recortadas por su iniciativa. Conozco un legislador que fue director de Ancap y tenía doble juego de chapas para el auto (del ente) que usaba: fines de semana y feriados sacaba la oficial y le ponía una común, para circular sin llamar la atención en el auto oficial.

Los medios hegemónicos, concentrados en pocas manos y un único discurso cumplen el papel de policías, jueces y verdugos. La opinión pública, de frágil memoria, no distingue entre normas legales y éticas. Tampoco entre tribunales civiles, penales o de conducta política. Pero de lo que no me cabe dudas es que hemos elevado la varilla y hay que saltar más alto para superar el escrutinio de la opinión pública. Una vez que los faroles de la exposición mediática pongan en escena a uno u otro actor -que eso depende del interés de los susodichos medios- cada cuál que atienda su juego.

Telón final. Es posible que Raúl Sendic (h) sea sancionado por el Plenario del Frente o que los votos no alcancen. Es difícil que se le apoye o aplauda. Es posible que renuncie a todos sus cargos, pero no lo creo probable. Ahora que su carrera política ha finalizado, la derecha, como el tigre que prueba carne humana, irá por otras presas. Está en su naturaleza.

Este telón que cae, -debería caer el sábado- dejará lugar a que tras bambalinas, los actores se recompongan para ocupar otros roles y ¿por qué no? representar otros personajes. Los utileros se pondrán frenéticos para armar otros escenarios donde se representarán nuevas obras: dramas y comedias.

Algunos primeros actores pasaran a papeles secundarios y no estarán en las tablas y a lo sumo sus fantasmas se agitarán un poco antes de ser relegados al olvido.

Espectadores. La función debe seguir. El público ríe, llora, se estremece… La vida siga. Sólo cuando harto de ser espectador se levante el verdulero y la maestra, el zapatero y el doctor, la enfermera y el peón… algo podrá cambiar. Cuando de sus butacas salten a las tablas, porque quieren actuar, quienes están para mirar y aplaudir quizá (sólo improbablemente, entonces) además de soñar podrán “los nadies” existir.

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