“Saber leer y escribir bien sigue siendo la base y nuestra preocupación y uno de los objetivos principales de la Escuela”

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La educación y las nuevas tecnologías fue el motivo de la charla que mantuvimos con la Inspectora Departamental de Primaria. Raquel Casartelli, en diálogo con Centenario se refirió a este tema y los desafíos que supone para el maestro. “La tecnología vino muy impuesta en algún momento y nosotros nos sentimos un poco desbordados” comentó. Pero que aún sigue vigente como objetivo “educar para el desarrollo pleno del individuo”.


Más allá del Plan Ceibal, ¿cómo es el uso de la tecnología en la Escuela? ¿Se le está dando el uso necesario?

-Lo que pasa que la tecnología no tiene techo. Tenemos los implementos necesarios en las Escuelas, a veces funcionan mejor, a veces hay dificultades; y el uso va un poco de parte de cada uno de los docentes y la potencialidad que tengan para desarrollarse en esa línea. A nivel de inspección tenemos un conjunto de maestros dedicados fomentar el uso de la tecnología y a enseñar ese uso porque los demás docentes no tienen por qué tener conocimientos al respecto. Hay un conjunto de maestras dinamizadoras que van por las Escuelas impulsando el uso de la tecnología. Hay maestras que están ubicadas en las Escuelas que son las Maestras Mac, promotoras del Plan Ceibal, y hay una maestra que es la encargada del centro de tecnología de la inspección. Eso está en todas las jurisdicciones.


En su momento el uso de la tecnología generó críticas, incluso por los propios docentes, argumentándose que se relegaba la forma tradicional de enseñanza: el pizarrón, el lápiz y papel…

-Si. Tuvimos que aprender. Yo soy maestra y también pasé por todas esas etapas. La tecnología vino muy impuesta en algún momento y nosotros nos sentimos un poco desbordados, o que estaban pasando por sobre nuestras decisiones. Yo lo sentí como maestra, pero a lo largo del tiempo fuimos incorporándola más naturalmente y más a nuestra manera.

Lo que no quiere decir que se deje de lado el lápiz el papel, el pizarrón y la tiza, que son absolutamente necesarios. Todo suma y hay que saber complementarlo en la propuesta didáctica que se haga en cada uno de los lugares. Pero es cierto que tuvimos en un primer momento una situación no del todo feliz con la tecnología, pero no por la tecnología, sino por la forma como se la había impuesto a los maestros. Hoy ya estamos en otra etapa. La situación es mucho más amigable. También hemos aprendido a usarla….



Nota completa en edición del 29 de julio de 2017

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