​La ignorancia no es excusa del silencio

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Ignorar no nos inhibe de culpa y responsabilidad. Tampoco sirve de excusa o argumento, y mucho menos nos pone en un plano neutral de responsabilidades. Nos coloca, eso si, en un incómodo lugar histórico ante la posteridad.

El pasado 27 de junio se cumplieron 44 años del golpe de Estado. Una fecha ante la cual no podemos estar indiferentes, más allá de la ideología que tengamos, porque involucra a toda la historia reciente, que marcó a toda la sociedad uruguaya sin distingos. El espectro político sorianense ni se enteró y siguió metido en sus cosas. Unas horas antes de esa fecha histórica, en la noche del 26 de junio se reunió la Junta Departamental de Soriano. Allí, en el ámbito político por excelencia de la democracia departamental no hubo ni un edil que recordara la fecha. Ni un frenteamplista, ni un blanco, ni mucho menos un colorado. Ningún frenteamplista recordó a sus muertos, sus torturados, sus desaparecidos. Los blancos tampoco. Ni siquiera una mención para el histórico discurso de Wilson al disolverse el Parlamento, y mucho menos una mención a Héctor Gutiérrez Ruiz, por mencionar dos referentes de los nacionalistas que se opusieron a la dictadura cívico-militar. Los colorados tampoco se acordaron de nada; y ninguno de los tres partidos tuvo, aunque más no fuera una tímida mención, para sus antecesores, aquellos ediles que un día después del golpe de Estado, en la noche del 28 de junio, desafiaron a los golpistas celebrando la última sesión donde denunciaron la prepotencia que imperaba.

Nadie recordó nada, en una muestra de ignorancia histórica preocupante.

Quizá no se dimensione adecuadamente el hecho, lo que significó para aquellos ediles de 1973, reunirse y reivindicar la democracia, algo que sin dudas constituía arriesgar su integridad física. Quizá las nuevas generaciones no lo sepan, pero los actuales ediles deberían saberlo. En esos años los empleados públicos estaban militarizados, es decir muchos de ellos luego del horario de trabajo eran llevados al Cuartel, custodiados por militares, metralleta en mano y a pie por la calle. Que también por esos años, y a esa hora en que los ediles se reunieron desafiando a los golpistas, varios sorianenses estaban presos en el Cuartel “Gral. Luna” sede del Batallón Nº 5, y estaban siendo sometidos a torturas.

Es decir, sus antecesores desafiaron el poder y sus propios temores al reunirse y reivindicar la democracia. Un acto heroico, y único en el Uruguay y que pudo haberles costado la vida.


En Cardona también

Un hecho similar ocurrido en Cardona, y no ha sido siquiera mencionado en el Municipio en todos estos años. Por ese entonces la Junta Local era presidida por Angel María Lotito quien al decretarse el golpe de Estado presentó su carta de renuncia al Intendente. Y no quedó en eso, la hizo pública en Centenario. Es decir ante el Intendente interventor, designado por el poder de facto, Lotito presentó su renuncia que rubricó con un “¡Viva la democracia!”, en una más que valiente actitud. Y no es un hecho menor o simple. El resto de la Junta local permaneció en su cargo. Además hay que recordar lo que significaba reclamar libertades por aquellos años, y que también en Cardona, por esos años, funcionaba en plenitud la JUP (Juventud Uruguaya de Pie), la ultraderecha de triste historia en el país.

Presentar renuncia manifestando “¡Viva la democracia!”, por esos años, era todo un riesgo, y mucho más aún publicarlo en un periódico para que todos los vecinos se enteraran.

Un hecho que no ha sido siquiera mencionado en el Municipio local.

Quizá el próximo año, cuando se cumplan 45 años de aquellos acontecimientos pueda enmendarse esa omisión. 

2 Comentarios

1

Gracias¡ Duele esa forma de dar vuelta la página.

escrito por Gustavo Mora 02/jul/17    09:29
2

Porque no lo publicaste ANTES??????

escrito por Carolina 01/jul/17    18:09

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