Cuando uno más uno a veces no es dos

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El mal testado del basurero municipal, y el vertido de residuos en el predio del Corralón Municipal que Cardona tiene en Florencio Sánchez, enfrentó en las últimas semanas a los Alcaldes de las dos ciudades. Más allá de que este tema dejó al descubierto un problema latente, como es la falencia en el correcto tratamiento de la basura, ha puesto sobre el tapete un inconveniente mayor: la falta de diálogo entre las autoridades municipales locales.

En la zona límite de los departamentos de Soriano y Colonia, Cardona y Florencio Sánchez han debido “pelear” permanentemente con el centralismo mercedario y coloniense, y en contados casos se han beneficiado de la condición territorial que tienen. El límite ha actuado mayormente como barrera en vez de una unidad. El ejemplo de que las Intendencias de Soriano y Colonia nunca se pusieran de acuerdo, ni siquiera pudieron sentarse a dialogar sobre un proyecto común de terminal de ómnibus para las dos ciudades, es seguramente el ejemplo más claro en los últimos tiempos, de cómo un territorio donde se unen dos departamentos y en el cual interactúan dos ciudades, no pueden accionar en forma conjunta.

La conformación de los Municipios alienta la posibilidad de que ese aspecto finalmente pueda disiparse, y que las dificultades que los límites generan, se conviertan en oportunidades de desarrollo genuinos para la comunidad.

El hecho de que a partir de ahora las dos poblaciones cuenten con gobernantes que conocen la realidad de ambos pueblos permite pensar que otros caminos se pueden recorrer. Aquellas acciones en que los Intendentes obedecían al interés de los caudillos locales, provocando que naufragaran proyectos en común por priorizar intereses sectoriales, ahora pueden quedar de lado. Está claro que ni Cardona puede darle la espalda a Florencio Sánchez, ni ésta puede pretender crecer sin ser acompañada por su ciudad vecina. En una y en otra ciudad viven y trabajan sin distingo de límites tanto cardonenses como florentinos, que aguardan de sus autoridades, no sólo el esfuerzo para mejorar cada ciudad, sino que tengan la mirada suficientemente amplia para superar cualquier barrera y proyectar aquellos temas comunes a las dos poblaciones.

El tercer nivel de gobierno se presenta como la mejor herramienta para enfrentar ese tradicional centralismo de las Intendencias de Soriano y Colonia y juntas poder dejar de lado las diferencias y concentrarse en las potencialidades que la unidad de los municipios pueden brindar.

Pero para superar viejos caudillismos, intereses sectoriales o posturas personales, es necesario estar imbuido de una concepción donde el bien común esté por encima de cualquier otra consideración.

A casi dos años de la integración de los dos Concejos Municipales (Cardona y Florencio Sánchez), sus autoridades no han podido aún ponerse de acuerdo para sesionar en forma conjunta y trabajar en base a una agenda común.

La propia basura, la misma terminal de ómnibus, el desvío del tránsito pesado, mejoras para el Parque de la Hermandad, el problema de los perros sueltos, la captación de inversiones, la generación de trabajo, son todos temas comunes a los dos Municipios y sobre los cuales ninguno de los dos gobiernos locales puede actuar independientemente del otro.

Sentarse cada tanto en una misma mesa los dos alcaldes y los ocho concejales, para trabajar en aspectos que hacen a la vida de las dos localidades, sería una buena señal para comenzar a transitar el camino que permita a nuestra comunidad encontrar el beneficio que puede representar tener en un mismo territorio a dos Municipios.

Las declaraciones del concejal del Frente Amplio Pablo Ponce, procurando que Cardona convoque a un encuentro con sus pares de Florencio Sánchez y la respuesta dada a través de los medios por parte del alcalde Alfredo Sánchez de estar dispuesto a recoger el guante y reunirse las veces que sea necesario, representan una oportunidad para rápidamente poner en marcha una mesa de trabajo entre ambos gobiernos locales, encargada de atender todos aquellos temas que hacen a la vida común de cardonenses y florentinos. Sólo así, podremos llegar algún día a vanagloriarnos del beneficio que representa vivir en un límite departamental en el cual interactúan dos poblaciones de departamentos diferentes, cada una con su municipio, y decir que la regla matemática de uno más uno, siempre es dos.






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