​Una igualdad que beneficia a todos

|

Hablar de mujeres emprendiendo como un factor clave para el mayor desarrollo de Uruguay, de nuestras comunidades y de nuestras empresas, es un objetivo que tiende a ser compartido por todos, especialmente si se habla en términos generales.

Pero no basta con enunciarlo, en la tarea de convencer, inspirar y concretar iniciativas específicas deberíamos estar unidos los más diversos actores sociales. Las motivaciones más genuinas se prueban en la acción.

Uruguay luce muy avanzado en términos de igualdad de género, quizás por haber sido pionero en la aprobación de la ley de derechos civiles de la mujer. Especialmente si nos recostamos cómodamente en comparaciones con países de Medio Oriente o africanos donde la realidad de la mujer es muchas veces dramática.

Sin embargo, todos los datos referentes a igualdad de género y a violencia por razones de género demuestran la gravedad de nuestros problemas.

Las mujeres constituyen el 45% de la población económicamente activa y son el 39% de los jefes de familia.

Pese a que tienen mejor preparación curricular promedio que los hombres, ocupan menos de un 20% de los cargos gerenciales en el sector público y privado y alcanzan un porcentaje mucho menor de representación parlamentaria (¡aun con la aceleración que impuso la cuota!). Por otra parte, persiste un 30% de diferencia salarial entre géneros. En promedio, cada 100 pesos que gana un hombre, una mujer gana 70 pesos por la misma tarea.

Estamos rankeados número 22 de los 26 países de Latinoamérica con mayor brecha de género, según mide el Foro Económico Mundial.

Si vamos a la actividad emprendedora femenina, la proporción de mujeres adultas que crean su propio negocio es la mitad que la proporción de hombres que lo hacen. Además, esos emprendimientos son de menor envergadura y con menor potencial de crecimiento. Las mujeres están subrepresentadas en el sector empresarial formal, en términos de calidad y de cantidad.

Pero las mujeres constituyen la mitad del capital humano y del talento disponible en cualquier economía. En consecuencia, usarlo en forma eficiente es un salto determinante e imprescindible hacia la competitividad.

En las empresas, asegurarse de tener las mejores prácticas para la contratación, retención y crecimiento de las mujeres es la única estrategia que permite beneficiarse del talento femenino.

De la medición de 345 empresas en Latinoamérica, se concluye que las que tienen mejores resultados son las que tienen directorios mixtos. Y no hablamos de una mejora marginal, sino de una mejora promedio de 45% de los resultados en la rentabilidad financiera y los beneficios.

También de las empresas rankeadas por Fortune 500, las más rentables son las que tienen directorios mixtos.

Y en las mediciones de salud organizacional lideran las empresas que tienen mujeres integradas al más alto nivel gerencial.

Por eso si los motivos éticos o de principio no son incentivo suficiente, existen incluso razones de conveniencia económica por las que empresas y gobiernos deben ahondar el alcance de sus acciones.

Basta con ver los hallazgos compartidos por el Mc Kinsey Global Institute: acelerar el avance en igualdad puede sumar USD 12 trillones al crecimiento global. O la reciente noticia levantada por la mayoría de los medios de que cerrar la brecha de género hoy mejoraría los ingresos de los países de la OCDE USD 2 billones.

Entonces, ¿qué estamos esperando? Desde hoy asumamos el compromiso de no dejarnos llevar por nuestros prejuicios inconscientes y de convertirnos en agentes de cambio de la realidad que nos rodea.


Veronica Raffo. Abogada. Publicado en 180.com.uy

Sin comentarios

Escribe tu comentario




No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes. Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.