​José Carlos Mahía fue electo presidente de la Cámara de Diputados

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La Cámara de Representantes eligió  por votación nominal, al diputado José Carlos Mahía para presidir los destinos del Cuerpo durante el tercer período de la legislatura. Se cumple así con lo que establece el artículo 12 del Reglamento del Cuerpo y el artículo 106 de la Constitución de la República.

En su discurso inicial, el Presidente Mahía destacó que su elección es fruto de un acuerdo político, lo que lejos de desmerecerlo es, según dijo, una de las señales de identidad de la democracia uruguaya, que se percibe desde el exterior como un símbolo de madurez política, de pluralidad democrática y de tolerancia.

Al referirse a su larga experiencia como legislador, más de veinte años en la casa, señaló que aspira a que ese proceso de acumulación de experiencia redunde en un trabajo eficiente que a medida que transcurra el período lleve a resultados colectivos positivos.

Mahía calificó a este tercer período de la legislatura como un año bisagra donde con responsabilidad, honestidad y dignidad, se deben dar las respuestas que la población busca y merece.

En otro orden, el nuevo Presidente se manifestó a favor de fortalecer la institución, de estrechar vínculos con el ciudadano, aquél “que no tiene gremio ni corporación que lo represente” y en ese sentido expresó que durante su gestión hará especial énfasis en dos sectores relevantes de nuestra sociedad: la cultura y la academia. Pero también comprometió su apoyo a todo lo relacionado a temas de género, a la discapacidad, a la defensa del medioambiente y de los derechos humanos.

Capítulo aparte destinó a la búsqueda de contacto directo con la gente del interior profundo y con los uruguayos en la diáspora.

En su discurso, Mahía se definió como un frenteamplista de pura cepa y pidió para referirse por un instante a su partido, al que definió como “una colcha de retazos que supo unir bajo una resignificada bandera de Otorgués a toda la izquierda, allá por 1971”.

En la figura del General Seregni representó a todos los frenteamplistas, a los anónimos militantes, a los que estuvieron en la cárcel o en el exilio, a los que pagaron con su vida la adhesión a la bandera artiguista y -por los que dijo- “seguiremos reclamando verdad y justicia”.

Antes de finalizar su discurso José Carlos Mahía, que se definió como hijo de la Educación Pública e integrante de una típica familia uruguaya, agradeció a sus padres, a todos los que lo acompañaron en las buenas y en las malas y a su familia ensamblada, motivo de su mayor orgullo.

Finalizó su discurso invitando a trabajar todos juntos “por un Uruguay que, como decía el General, podamos pensar siempre en la mañana siguiente”


DE LA SESIÓN DE CÁMARA


Durante el transcurso de la sesión, que se centró en la elección de Presidente, el Cuerpo decidió posponer la elección de los cuatro vicepresidentes que acompañarán a Mahía durante su gestión.

Aprobó además dos mociones: por la primera se fijaron las sesiones ordinarias para los días martes y miércoles del 1º al 18 de cada mes y, por la restante se estableció que las Comisiones Permanentes habrán de reunirse, como mínimo, del 1º al 18 de cada mes, en los días y horarios que cada una resuelva.


PALABRAS DEL PRESIDENTE MAHÍA AL ASUMIR LA PRESIDENCIA


(…)

Puede parecerle un lugar común, a los partidos políticos aquí presentes. Todos sabemos que esta elección tiene como base un acuerdo político, que no lo desmerece, sino que lo destaca: que legisladores del Gobierno y de la Oposición apoyen a uno de sus pares para que los represente a todos es una de las señales de identidad de la democracia uruguaya.

Desde el exterior, ven en ello un símbolo de madurez política, de pluralidad democrática y también de tolerancia.

Agradezco a la Bancada del Frente Amplio el respaldo y apoyo, a mis compañeros del Frente Líber Seregni y de la Bancada de Asamblea Uruguay.

A mis compañeros de Asamblea Uruguay del interior presentes y a los de Canelones, con quienes hemos transitado estos años, con alegrías y tristezas, pero siempre juntos.

A mi equipo de cercanía, a los que hoy me acompañan y a quienes estuvieron conmigo durante todos estos años.

A los funcionarios de la Cámara, agradecerles su buena disposición y decirles que voy a apelar a ellos para llevar adelante los desafíos planteados durante este año. Estoy seguro que contaremos con su profesionalismo en las tareas.

Cómo se imaginarán este día para mí, está cargado de emociones, no sólo desde lo personal, que lo es, sino por lo que significa esta casa.

Como ustedes saben llevo muchos años como miembro de la Cámara, me ha tocado estar en la Oposición en momentos muy duros y desde 2005 en el Gobierno. Espero que este proceso de acumulación, de experiencia, de perspectiva pueda redundar en un trabajo eficiente y productivo que en definitiva nos lleve a resultados colectivos positivos.

Desde la Presidencia de la Cámara nuestra primera responsabilidad es con ustedes, mis colegas y compañeros, con el funcionamiento del plenario del Cuerpo, con el trabajo de las Comisiones, para que las ideas que ustedes representan puedan dentro de los marcos del reglamento, expresarse con total libertad sin olvidar jamás que tenemos el honor de ser representantes y que esa función la debemos realizar con responsabilidad, honestidad y dignidad. Ojala que los debates que tengamos sean fecundos, y que podamos generar las mejores iniciativas y leyes, porque, al fin y al cabo, será la gente la más favorecida.

Nos queda muy claro que este año es muy particular, es lo que se denomina, el año “bisagra” de cada Administración, y lo tenemos que aprovechar para dar las respuestas que la población busca y merece.

Como es sabido, desde un buen tiempo a esta parte, se ha vuelto muy necesario trabajar en el fortalecimiento de esta Institución símbolo de la democracia ya que aquí están representadas todas las voces.

A modo de ejemplo, por estos días estamos viviendo episodios que enlutan a la sociedad en su conjunto. Me refiero a la muerte de mujeres a manos de sus ex parejas, muertes en estos casos por su condición de género. Son hechos que exigen que nosotros escuchando a la sociedad y trabajando junto a ella seamos parte de la respuesta.

El Uruguay tiene sus identidades, en el mundo nos conocen por ellas: identidad democrática, identidad cultural, de género, de diversidad, de fútbol, de leyes avanzadas en derechos sociales y libertades individuales entre otras.

En este año, el sistema político en su conjunto, y en particular el Parlamento, deben fortalecer su vínculo con el ciudadano, el que no tiene gremio ni corporación que lo represente.

En ese marco es que desde la Presidencia vamos a hacer especial énfasis en dos sectores relevantes que involucran a gran parte de nuestra sociedad: la Cultura y la Academia.

Referente a la cultura encontramos necesario fortalecer el trabajo con sus actores para de ese modo poder disminuir la distancia que hoy tenemos en relación a ella.

Cuando nos referimos al concepto de cultura lo hacemos en su más amplio sentido. La cultura es una parte de nuestras identidades, y como tal vamos a intentar promover actividades pensadas para la sociedad en su conjunto.

En relación a la Academia la cual involucra a diversas instituciones, a los investigadores, a los estudiantes, entre otros debemos ser capaces también de crear espacios donde podamos articular esfuerzos. Una interacción que permita abrir puertas para que el conocimiento muy valioso que se genera en nuestro país pueda cada vez llegar a más personas.

En definitiva entendemos que es de interés general, que podamos mejorar nuestro diálogo con estos dos sectores estratégicos de la vida nacional y que esto signifique un mejor desempeño de la Institución.

Y digo desempeño de la Institución, porque no se trata sólo de aprobar las mejores leyes, que lo es, de investigar a fondo, que lo es o de controlar al Poder Ejecutivo, que también lo es, sino de representar a la sociedad en su conjunto, en particular a los trabajadores, a los más humildes.

Por supuesto que estas no son las únicas identidades en las que vamos a trabajar, sí las principales, pero no las únicas. También trabajaremos como dijimos en las relacionadas al Género, a las personas con discapacidad, a quienes luchan por la defensa del Medioambiente y de los Derechos Humanos en toda su extensión.

Otros de los aspectos centrales será el contacto directo con nuestra gente del interior profundo, quienes pueden sentir cierta lejanía con el Parlamento por estar situado aquí en la capital de nuestro país.

Esta Presidencia 2017, va a priorizar además el contacto con los uruguayos en la diáspora, porque pretendemos representar, tanto a los que están aquí, como en la Patria peregrina.

De este modo, buscaremos estar en contacto con nuestros compatriotas, principalmente los nucleados en los Consejos Consultivos, con relación vincular al departamento “20”.

Estás serán las líneas de trabajo principales de nuestra Presidencia 2017 bajo las cuales buscaremos que todos nos sintamos parte más allá de nuestras diferencias, que naturalmente las tenemos.

Como es sabido, aquello de la “clase política” es un cliché, que en nuestra opinión no existe como tal, que no responde a la realidad. Integramos el sistema político, no una clase social, ni una casta.

Lo digo con todas las letras, ni antes de ingresar al Parlamento, ni ahora integramos clase alguna: no desde el punto de vista económico, no desde el punto de vista sociológico ni mucho menos desde el punto de vista de los intereses que defendemos y por los que llegamos unos y otros al Parlamento.

Más allá de esto, eso nunca impedirá el diálogo respetuoso y la búsqueda de coincidencias o acuerdos que beneficien a la gente.

En nuestro caso, somos frenteamplistas de pura cepa, de una generación que se define como tal, y tengo el honor de ser uno de sus vicepresidentes, distinción que nunca esperamos.

Permítanme, ahora los colegas de los demás partidos referirme por un instante entonces a mi partido: este es la mayor construcción de la Izquierda uruguaya, una “colcha de retazos” que supo unir bajo una resignificada bandera de Otorgués, a toda la izquierda allá por 1971.

Quiero en la figura del General Seregni, representar a todos los frenteamplistas, a los anónimos militantes, a los que estuvieron en cárcel o en el exilio, a los que pagaron con su vida la adhesión a esta bandera artiguista y por los que seguiremos reclamando verdad y justicia.

Quiero hacer referencia a mis compañeros de Asamblea Uruguay, a Danilo Astori, por insistir, un día sí, y otro día también en que en nuestra acción política primero está el país, después el Frente Amplio y luego nosotros. Quiero reiterarles mi compromiso de seguir trabajando por la renovación en unidad de la izquierda, siempre en unidad.

Compañeras, compañeros, colegas, para finalizar permítanme decirles algunas cosas más. En lo personal me siento representante de ese legado muy uruguayo, laico y republicano, hijo de la Educación Pública, de una familia típica cuyo padre trabajó en la empresa Campomar en una época en que los trabajos duraban para toda la vida, en su caso, desde los 16 hasta los 60 años y cuya esposa, mi madre, lo hizo durante 18 años en una oficina.

Ambos se ocuparon de la crianza de mis hermanas, de mis primos y la mía propia. A ellos debo agradecer por los valores que nos trasmitieron: vivir con austeridad, ser buena persona, solidario con los demás, empezando por tus vecinos, en tu barrio. Saber tener espalda de goma para el elogio y el abrazo para el amigo.

Quiero agradecer a ellos, mis amigos, hoy aquí presentes, esos que están conmigo en las buenas y en las malas.

Quiero agradecer a mi familia, esa familia ensamblada que formamos con Patricia, con Eugenia, con Felipe, con Santiago y con Victoria. Ellos, son aunque no lo digan, los que más sufren con el devenir de uno.

Quiero compartir con ustedes, que nos queremos mucho, que hemos vivido mucho, que son ellos, mi mayor motivo de orgullo.

Hoy aquí me comprometo ante ustedes a representarlos a todos y a todas, y les agradezco nuevamente su voto de confianza.

Trabajemos juntos, para lograr un Uruguay con igualdad de oportunidades para nuestros compatriotas.

Un Uruguay en el que como decía el General podamos pensar siempre “en la mañana siguiente”.


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