Mentiras y fracasos

|

“Mediante una declaración de tres puntos, el Directorio del Partido Nacional denunció el “fracaso de las políticas sociales de la administración frenteamplista”, dado que, “pese al importante presupuesto que se les ha asignado”, no se han logrado traducir en “resultados de mejora en la calidad de vida de la población”. En cambio, existe una “falta de respuestas institucionales adecuadas a la violencia de género, al aumento del embarazo adolescente” y a “la desfinanciación del Fonasa [Fondo Nacional de Salud], debido a una mala administración del sistema”. Esto también “atraviesa el sistema educativo”, que “se agudiza con las recientes informaciones respecto a problemas locativos, con miles de aspirantes que quedarían afuera del sistema”. Integrantes del Directorio aseguraron que algunos departamentos de Uruguay tienen una tasa de embarazo adolescente que es “de África”.” (La Diaria 21/02/17)

Me permitiré compartir algún comentario en relación a la declaración del “Honorable Directorio del Partido Nacional”

El fracaso de las políticas sociales. Los blancos ¿qué considerarían éxito de las políticas sociales? ¿Los núcleos básicos evolutivos de Juan Chiruchi? ¿Acción Solidaria de ‘Julita’ Pou? ¿Las duchas y las peluquerías en los barrios pobres de Luis Alberto?

Según el Banco Mundial, Uruguay sí tuvo notables avances en materia de reducción de la pobreza… durante los gobiernos frenteamplistas. Supongo que, en buena medida, gracias ‘al importante presupuesto que se les ha asignado’. ¿Se acuerdan de las políticas sociales del gobierno del ‘Cuqui’ y sus resultados? ¿Se acuerdan cuánto y cómo se gastaba? ¿Es posible mejorar ‘la calidad de vida de la población’ sin invertir en políticas sociales? Hoy (martes 21 de febrero) los informativos de la televisión alertaban sobre la dificultad de conseguir personal docente para los niños de tres años dado el incremento de las inscripciones. Los problemas que se generan en la educación y la salud, por la masiva incorporación de personas a esos servicios, son enormes. Tan complicados como bienvenidos. Son dolores del crecimiento. La extensión de la educación, los derechos a más y más sectores que estaban ‘tradicionalmente’ excluidos es una realidad. Las dificultades que se enfrentan en el proceso, los errores que se cometen, las tentaciones de usar los servicios públicos como ‘curritos’, son también parte de la realidad.

La falta de respuestas adecuadas: A la violencia de género. Al aumento del embarazo adolescente.

A la desfinanciación del Fonasa.

¿Cuál es la respuesta adecuada a la violencia de género? ¿Cómo se cambian pautas culturales que se han extendido y arraigado tanto? ¿Qué papel juega la ‘bendita TV’? No son muchos los países que enfrentan con éxito los desafíos de sociedades conflictivas y cambiantes. El proceso de concentración de la propiedad y como consecuencia de los ingresos, es brutal: el 1% se apropió de una porción de la torta igual a la que se reparten el 99% restante de los seres humanos. En Sudán, las Naciones Unidas declararon una situación de emergencia por hambre. Pero no es que en el mundo falte comida. Está mal repartida, no basta tener necesidad, hay que tener poder real de compra. Hay que ser ‘demanda efectiva’ dicen los economistas.

El embarazo adolescente es un problema de salud y derechos. No sólo en Uruguay. No sé si en algunos sectores o lugares tenemos tasas ‘de Africa’; puede ser. La educación sexual no debe quedar en manos de la maldita TV que sólo se preocupa por vendernos cosas (estereotipos también). Los métodos de anticoncepción, el acceso seguro a la interrupción del embarazo, la educación en la autoestima y la responsabilidad… hay muchos factores. Entre los factores que inciden está el papel de la religión. Y el papel que una cultura profundamente machista, reserva a las mujeres en la sociedad. Si las mujeres fueran físicamente tan o más fuertes que los hombres, otros gallos cantarían. No habría tanta violencia y menos feminicidios. O quizá el balance de víctimas y victimarios fuera más equitativo, porque la violencia es una característica fundamental de las sociedades de clases.

Los problemas financieros del Fonasa tiene varias causas: la formidable extensión de la cobertura, un cambio en la forma de recaudar, una relación complicada entre los negocios privados y la asistencia pública (costos desmesurados de la tecnología y los medicamentos, la conducta empresarial de los médicos, el inescrupuloso proceder corporativo de algunos especialistas, etc.). Ampliar la cobertura y mejorar el sistema es democratizar, reconocer derechos… A eso no puede renunciar un gobierno de izquierda. Uno en manos del Partido Nacional, quizá sí.

Los miles de aspirantes que quedarían fuera del sistema educativo. Son miles de alumnos que el sistema va incorporando a la educación inicial, son alumnos que la escuela retiene, los que quieren continuar la educación media o los que aspiran a cursos de nivel terciario. Se necesitan docentes, administrativos, personal de servicio, edificios, material… ¿Hay problemas? Sí, claro. No hace tanto los que accedían a la educación eran menos. Pocos cuando se habla de secundaria. Cuando daba clases de matemática (hace años), en San José, había 1 liceo y 1 UTU. Se destinaba a la educación menos del 3% del PBI y había carencias más graves que las actuales. Pero se atendía menos gente y venían -especialmente a secundaria- alumnos de familias con mejor nivel social, económico y cultural.

Los gobiernos del Frente Amplio no lograron 100% de éxito en sus propósitos y promesas pero la distancia entre el ser y el deber ser es menor, mucho menor, si comparamos con los gobiernos de los PPTT. La izquierda no debe temer la discusión sobre ‘fracasos’ y menos sobre mentiras o verdades. Y menos debe temer asumir sus limitaciones, de no hacerlo es posible que nunca pueda superarlas.



Sin comentarios

Escribe tu comentario




No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes. Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.