​2017: QUE LA CONFIANZA LE GANE A LA ESPECULACIÓN!

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Gobernar es construir oportunidades para todos. Gobernar para los progresistas es acortar la brecha social hasta equilibrar el peso de sectores que tienen más recursos con el de los ciudadanos más desposeídos.


Muchos intereses simultáneos en pugna, conjugan un escenario complejo - con las tensiones que ello conlleva y a las que jamás vamos a rehuir-.


En ese marco está el agregado de que cada vez estamos más acechados por la banalización informativa circulante alimentada por declaraciones irresponsables. La oposición ha quedado reducida al papel de señalar con dedo inquisidor hasta la falla más pequeña del gobierno. La intención de la oposición es clara: desacreditar. Con este comentario no se niega su legítimo derecho a controlar. Pero ese importantísimo rol para la democracia no debe ser subvertido en prácticas que en nada suman a la institucionalidad y a la imagen de certeza que debe proyectar el sistema político.


Para avanzar como sociedad es hora de que todo el sistema reconozca lo que expresan todos los informes de las principales instituciones internacionales cuando indican que nuestro país ha mejorado sustancialmente en los últimos diez años. A fuer de ejemplo: distribución y combate a la pobreza, combate a la corrupción, universalización de las nuevas tecnologías, matriz energética, y así se podría seguir con una larga lista de logros. Si queremos seguir avanzando en un mundo que se presenta trémulo por desconcertante y desconfiado, debemos apoyarnos. Debemos reconocer que Uruguay está recorriendo un camino de inclusión asentado en indiscutibles principios democráticos. Esto no significa conformismo sino veracidad.


Lo de Philip Morris fue un triunfo de dimensiones planetarias en la lucha contra multinacionales tabacaleras de un poder inimaginable, que obtienen facturaciones que superan ampliamente nuestro PBI, y el de varios países juntos. Pocos nos daban chances, los opositores sugerían tranzar ante lo que auguraban como una derrota segura, y allí, una vez más, emergió la templanza de un presidente como Tabaré. Nuestro presidente luchó contra viento, marea, tabaco, hojillas, y las más poderosas corporaciones a nivel mundial. La historia se volvió a repetir para los uruguayos y volvimos a gestar un nuevo maracanazo.


Está claro que este gobierno y nuestro presidente no están solamente para emprender las batallas que de antemano parecen accesibles - eso hablaría de un carácter timorato el cual es absolutamente ajeno a nosotros -. La clave de un gobernante es estar dispuesto a arriesgarlo todo por los principios. Eso que tantas uruguayas y tantos uruguayos también emprendieron para dar vuelta la página de un país que crecientemente claudicaba a los dictados de recetas que finalmente nos llevaron en 2002 a la peor crisis de nuestra historia.


En pocos días finaliza un año que arrancó con los más oscuros vaticinios de los augures de la economía. Esos que desde cómodas butacas critican y critican, sin terminar de asumir que el partido se juega en la cancha. Gobernar no es predecir futuro. Gobernar es construir futuro. Son dos vocaciones bien distintas las de adivinadores y gobernantes. Si este año nos fue mejor que lo que mostraron esos dibujos proyectivos de cuanto consultor y encuestador salió por todos los medios a deshacer expectativas, a toda la sociedad le irá aún mejor si la confianza le gana a la especulación.


Para todos, el más venturoso 2017!



Dra.Mónica Xavier

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