Ladran “Sancho”

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En oportunidad del acto de Entrega de Premios de la Liga, donde seguramente no era el ámbito ni el momento indicado, aunque Romagnolo habrá pensado que de otra manera no hubiera llegado masivamente, el actual Presidente de la Liga de Cardona, integrante del Cuerpo de Neutrales desde el año 2013 a la fecha, definió desde su manera muy particular de ver las cosas, cuando alguien es exitoso o cuando es un fracasado, obviamente sin la menor autocrítica, y esto no es ninguna novedad.

Sabido es el distanciamiento que tenemos con dichos dirigentes, no por pensar diferente, sino por el hecho que los mismos no toleran que alguien opine de manera distinta, y mucho menos que lo pueda hacer público.

Esto llevó a que durante la presidencia de Ariel Gabarrot, en la aciaga noche del miércoles 25 de junio de 2014, tomaran la triste decisión de impedir el ingreso de la prensa a las reuniones del Consejo Directivo, contando en ese momento con la complacencia de todas las instituciones, en una de las medidas seguramente más antidemocráticas que recuerde la historia de la Liga que ha superado ya los 86 años de existencia.

El dislate duró dos años, hasta que las llamadas “Reuniones de Amigos” – así definió Romagnolo a las Sesiones del Consejo Directivo – dejaron de ser tal, cuando algunas instituciones comenzaron a alzar sus voces, votando además en contra de la aplicación del famoso Artículo 31, en un ambiente que empezó a transitar por aguas turbulentas.

No permitir la información de primera mano, intentando colocar la mordaza fue el camino que encontraron para castigar a quienes se tomaron la atribución de criticar algunas de sus resoluciones – concretamente quien esto escribe y el colega y amigo Rafael Fernández Rosatti – porque la medida fue con nombre y apellido, como lo sigue siendo la dedicatoria que nos hacen llegar año tras año cuando ocurre el cierre de temporada.

Si cumplir imparcialmente con la sagrada misión periodística que no reconoce intereses de terceros, y manifestar públicamente lo que se piensa equivale a fracaso, entonces podemos considerarnos los más fracasados de la tierra, pero lo seremos con la conciencia bien tranquila, sabiendo que jamás hemos dejado de lado nuestras convicciones en el acierto o en el error, aceptando la opinión de los demás, y estando siempre dispuestos al debate, algo que desde la otra parte nunca se ha dado.

Podemos enumerar algunas de las situaciones que nuestro fútbol ha ido padeciendo desde 2013 a la fecha, la venta de entradas, que rondaba el promedio de las 250 por domingo, hoy no supera las 150 en cada Triple Jornada, alcanzando el récord este año de haber disputado no menos de veinte sobre veintucuatro fechas a puro déficit, tomando en cuenta Primera División y Sub 20, a lo que agregamos que lo sucedido en esta Categoría, con el Preparación primero, y con lo que pretendió ser el Campeonato Oficial después, resultó totalmente impresentable, pasando por lo antirreglamentario, avalando además la ausencia de dos clubes y jugando con hasta cinco futbolistas excedidos del límite de edad – situación que también fue votada por la mayoría de instituciones – pero que no debió contar con la complicidad de los Neutrales, en varias oportunidades hemos escuchado que la Liga cuenta con una importante cantidad de dinero en caja, sin embargo el mismo no ha sido utilizado en nada productivo, no se cuenta con un lugar físico donde reunirse, ni tampoco que permita guardar las diferentes pertenencias del órgano rector de nuestro fútbol, sino que se sigue viviendo “de prestado”, habiendo abandonado también el espacio tradicional que durante mucho tiempo fue el Centro Democrático, deportivamente se ha venido en caída libre, aún cuando parece ser que ahora lo único importante pasa por competir y ese solo hecho da para quedarse conforme, no hubo capacidad para organizar la participación de las Selecciones en el Departamental, dejando la responsabilidad en dos clubes – Colón y Colonia – en un evidente querer sacarse el problema de encima, el mal relacionamiento con los diferente estamentos ha sido claro y evidente, no solo parte de la prensa, agregamos Federación, Consejo Departamental Juvenil, Árbitros que se alejaron de nuestro medio a comienzos de temporada, y otro a mitad de la misma, cuando le cambiaron una designación en plena cancha, un solo jugador convocado para la próxima Copa Nacional – concretamente en la Rojita – en una terminante demostración del nulo peso político, ya que a nivel similar, los nuestros quedan afuera, y atención que dentro de los elegidos no hay fenómenos ni nombres que sobresalgan.

En su momento se cantaron “loas” por le designación de Gabarrot como Presidente de la Confederación del Sur, cuando se sabe que la misma se dio por un hecho meramente fortuito y casual, teniendo fecha de vencimiento para mediados del próximo año, por lo cual no puede atribuirse como un triunfo de la Liga de Cardona.

El 2016 fue un año perdido a todo nivel, con una pésima organización que ha llevado a que la actividad interna se esté cayendo a pedazos, en el cual para peor de males se caminó en varias oportunidades por fuera del reglamento.

Romagnolo no habló de nada de eso, la autoestima está por las nubes, y la capacidad de autocrítica en el sótano, resultaría realmente peligroso que en algún momento pudieran caer desde su ego porque el golpe sería muy grande, estaríamos hablando de un tremendo porrazo.

Mientras todo esto sucede, nosotros, los fracasados seguiremos llamando las cosas por su nombre, cumpliendo con una función que muchas veces lleva a elogiar gente por la cual no tenemos simpatía y a criticar a quienes apreciamos, lo cual nos ha costado alguna amistad, pero que no nos hará cambiar de parecer ni tampoco mirarnos en el espejo de aquellas personas exitosas como el Presidente de la Liga.

Seguramente a fines de 2017 estaremos hablando de algo parecido, si es que concretan la idea de perpetuarse al frente de la Liga, en lugar de aceptar que inevitablemente los ciclos se cumplen, y que por el bien de nuestro fútbol lo más atinado sería dar un paso al costado, lo cual probablemente significaría el único hecho a agradecer después de cuatro años.



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