Periodismo ante todo

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El Presidente de la Liga de Fútbol de Cardona, Silvio Romagnolo, se despachó el jueves a la noche durante la ceremonia de cierre de temporada y entrega de premios del balompié local con una lacónica frase: “Muchos nos apoyaron poniendo el hombro cuando alguna parte de la prensa nos apedreó el rancho. (…). A esa gente que nos puso piedras en el camino hoy les puedo decir que fracasaron, felizmente para nosotros y para la gente del fútbol y lamentablemente para ellos, fracasaron” (ver página 17).

La opinión de Romagnolo estuvo directamente dirigida a los periodistas Jorge Pérez Gutiérrez y Rafael Fernández Rosatti, a quienes por supuesto no nombró, pero son los que están enfrentados al actual cuerpo de neutrales de la Liga por sus opiniones críticas sobre algunas de las decisiones que en su momento tomó ese órgano. La prohibición de cubrir las reuniones del Consejo Directivo del fútbol mayor local, declarando secretas las sesiones, fue la expresión sancionatoria que recibieron los colegas por osar opinar de las ideas y medidas adoptadas por la Liga.

Si los periodistas fracasaron o triunfaron en su prédica, si ganaron o perdieron, en todo caso lo deberían señalar los futboleros que por un largo tiempo quedaron de rehenes de información oficial de una Liga que no admitía una mirada independiente de sus decisiones. Alzarse como triunfador de un conflicto que tuvo como máxima expresión una disposición dictactorial que este año no pudieron sostener, no parece ser el canto de victoria más ajustado a la realidad.

Pero eso no es motivo de esta columna, seguramente a quienes fueron dirigidas las palabras de Romagnolo ahondaran en su momento sobre esa consideración.

Lo que nos interesa señalar es el profundo desconocimiento que revelan las palabras del Presidente de la Liga sobre el papel del periodismo independiente en la sociedad. Los periodistas, ni los medios de comunicación, están para aplaudir las espaldas de los dirigentes, de eso se encargan los relacionistas públicos, que muchas veces vestidos de periodistas denigran esta profesión.

La prensa es por naturaleza crítica y cuestionadora. Se para a determinada distancia de quienes tienen algún poder (en este caso la dirigencia del fútbol local) para no perder la independencia y asegurar así el derecho a la información y opinión, no sólo del periodista, sino y fundamentalmente del público.

La expresión de que porque son dirigentes honorarios y sacan tiempo de su trabajo y familia para dárselo a la sociedad a través del fútbol, los exime del escrutinio de la prensa independiente, es falsa y hasta antidemocrática. Participar de un ámbito público como es el fútbol implica horas de trabajo, alegrías, enojos, tristezas y muchas discusiones. En todas ellas la prensa juega un papel fundamental, informando para que el público conozca lo que hacen los dirigentes y opinando para lograr un debate serio y robusto sobre las decisiones que se toman y permitan encontrar los mejores caminos hacia dónde se pretende llegar. El silencio nunca fue bueno, la unanimidades tampoco, las complicidades menos y los medios y periodistas alcahuetes peor.

Bienvenida al prensa independiente que a pesar de las piedras en el camino, se levanta y canta sus verdades, defiende el derecho de la gente a estar informada y asume el riesgo de opinar a pesar de las represalias. Del debate, de la opinión diferente, de la mirada cuestionadora se nutre la democracia. Habría que preguntarse y preguntarle a estos dirigentes ¿para qué quieren democracia, sino se atreven a vivirla?

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