​Aparatos, caudillos y candidatos

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La realidad del Interior es dura. El Frente -¿la izquierda?- sólo participó ‘realmente’ en la disputa para un tercio de los gobiernos departamentales. En la mayoría anduvo lejos o muy lejos; en Rocha, perdió por la mínima diferencia.

David Rabinovich, en San José post-electoral

El domingo 27 de setiembre,acá, ganaron los blancos. Obtuvieron más de 35.500 votos,lo que supera el 47% del total: 73.764 y 1.323 observados.Quien fuera mano derecha de José Luis Falero y secretaria de la Intendencia durantesus dos períodos, resultó electa.La victoria de laContadora Ana Bentaberri confirmó lo que se sabía: el ‘aparato municipal’ refuerza la ‘tradición’. Yse imponen.Una vez más,es electoel sucesor designado. En San José hay que remontarse a 1954 para encontrar un gobierno departamental en manos de los colorados. Ese fue un ‘Consejo’ integrado por Francisco S. Donato, Ricardo Roquero y Fernando Etchemendy (colorados); Luis I. Ordeig y Rogelio CamyArguinarena (blancos). Apellidos –todos- bien conocidos a nivel local. Todavía se recuerda la forma de hacer política de Alejandro“Chiquito” Zorrilla el caudillo que recorría rancho por rancho juntando votos. Aquel capital político lo heredó Juan Chiruchi que fuera tempranamente ‘enchufado’ en la Intendencia como gerente del Teatro Macció para pasar a la secretaría general en una meteórica carrera, anterior a la dictadura, con los blancos Felipe Chalela (1966) y Milton Pianzzola (1971) en la Intendencia. Después del golpe,Pianzzola siguió en el cargo hasta ser sustituido por coroneles y éstos, sobre el final del proceso, designaron a “Juan”. Ya en 1984, las divisiones internas en el Partido Nacional permitieron que Chiruchi fuera electo y así ‘santificado’ por el procedimiento democrático. En 10 años terminó de armar una maquinaria municipal-electoral ejemplo para su partido, emulada con más o menos suerte por muchos de sus correligionarios. Después de dos mandatos,Juan Chiruchi designó al secretario de la comuna, el Dr. Jorge Cerdeña, para sucederlo. Éste, a poco de estar al frente del gobierno local, se distanció del caudillo -quizá porque condenó sus pretensiones de instalar su oficina en la intendencia - y pretendió disputarle el liderazgo,aunquecon poco éxito. Vuelto al poder, Chiruchiestuvo dos períodos más y le cedió el cargo a su secretario municipal José Luis Falero que cumplió dos cuestionados períodos en los que -según opinión generalizada- la herencia son deudas en plata y obras. Con ‘Ana’ se cumple nuevamente que del sillón de la secretaría general se pasa al sillón principal cuando el Intendente debe retirarse.

En esta rara campaña, a cargo de referentes y punteros, la intendenta electa tuvo un muy bajo perfil. Tan es así que se destaca más su intento de desmarcarse de la administración saliente -de la que fue parte importante - que el exhibir alguna idea propia. Si es por la historia local el aparato municipal usado para juntar votos, acomodar correligionarios, premiar adhesiones y castigar adversarios, parece decisivo.

‘Cosas veredes’: La candidata herrerista usó los colores rojo y azul de la bandera josefina, que combinada con la blanca, divisa de su partido, provocan una suerte de confusión visual respecto a la bandera de Otorgués que identifica al FA. Convocó a la ‘participación’ para confeccionar su ‘programa’ comosuma de todos los reclamos que recibió. Ahora anuncia la creación de una mesa de acuerdos con ‘todos’ los partidos. Además, firmó acuerdo con las listas de su partido que comprometen un reparto de cargos en la próxima administración. Lo denunció su contendiente en la interna, el ex presidente de la Asociación Rural de San José, César Zunino, que sólo sacó 1.546 votos en el escrutinio primario.

En estas departamentales, el Frente Amplio consigue algo más de 23.500 votos. Esta cifrasupone superar el 31%,un leve aumento respecto a mayo de 2015. Pero –aunque achicó diferencias- en relación a los resultados de octubre 2019, el Frente Amplioperdió casi 6.000 votos,mientras que el Partido Nacional -una vez más- mejora notablemente en las departamentales respecto de las nacionales. Todo confirma la tesis del balotaje anticipado en las departamentales, el Partido Colorado (8.140 en octubre) y Cabildo Abierto (8.022) son los mayores damnificados por el éxito de los blancos. En estas departamentales el Partido Colorado obtuvo dos mil y pocos votos, apenas suficientes para volver a la Junta Departamental, mientras que Cabildo Abierto, con menos del 2% no estará en el legislativo.

El voto ‘progresista’ se dividió entre dos candidatos. La Dra. María NoelBattaglino (58.29%) se impuso en la interna del FA a Pablo Urreta (39.41%). La buena oferta electoral del Frente no parece haber incidido tanto,o quizá las expectativas fueran excesivas.Sin embargo, respecto a las departamentales de 2015, las distancias se acortaron un tercio.

En las nacionales hay segunda vuelta; las departamentales siguen otra lógica: se decide en una sola instancia. ¿Se podría inferir que ha perdido fuerza la tradición? ¿Es que casi la mitad de los josefinos votaron por Bentaberri por su carisma y liderazgo? No lo creo. Quizá en octubre hubo algunos miles que votaron ‘colorado’ y otros tantos que votaron a Manini. ¿Por tradición unos, otros por liderazgo?Quizá, simplemente hay muchos que votan ‘por’ y otros tantos que votan ‘contra’. Luego de ganar la izquierda en 2004 y ante la realidad de un gobierno ‘exitoso’ social y económicamente –como pasó en otros países- la derecha comenzó una campaña sistemática en la que confluyeron las cámaras empresariales, el poder mediático, las iglesias conservadoras, una parte del poder judicial… Eso que llamamos ‘reacción’ conservadora. En una década se instaló un relato, un estado de ánimo, una suerte de clima de época ‘anticomunista’ que se transforma, en el proceso, en algo peligrosamente difuso, tremendamente amplio.

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