​El regreso del supermacho

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Hace unos días atrás, durante una de las jornadas más bochornosas de este verano, la lista 904 del Partido Nacional de Colonia, emitió un comunicado público anunciando su decisión de proclamar la candidatura de Carlos Moreira para un cuarto período al frente de la Intendencia. El doctor Moreira fue censurado por la Comisión de Ética de su partido luego de que se hicieran públicos los ya famosos audios en los cuales le dice a una señora que está dispuesto a otorgarle una pasantía que ella le pide, pero a cambio de favores sexuales. El propio Moreira en conferencia de prensa con sus hijos uno a cada lado, reconoce que el que habla en esos audios es él mismo. Luego de la censura de la Comisión de Ética, Moreira renuncia al Partido Nacional, seguramente como estrategia para evitar que lo expulsaran. Una vez que renunció, no lo podían expulsar de un partido al cual ya había dejado de pertenecer.

Pasaron las semanas, todo el tema pasó a ser investigado por la Justicia y algunos militantes nacionalistas empezaron a barajar nombres como alternativa, ya que una posibilidad es que Moreira resulte culpable. En ese caso, su partido no le va a permitir reingresar y por eso, algunos dirigentes empezaron a discutir posibles sustitutos para las elecciones de mayo. Pero el grupo más cercano a Moreira dentro de su lista, dio un golpe de timón y anunció que pase lo que pase, Moreira vuelve a ser candidato a Intendente. No importa lo que diga la Justicia ni tampoco parece interesar si va a poder volver a su partido o si va a ser un candidato “por fuera”.

Yo recordaba en estos días el escándalo que ocasionó en todo el país el tan discutido caso Sendic, con horas de televisión dedicados al tema y con los informativos de los canales 4, 10 y 12 dedicado casi en exclusividad a darle la palabra a los que pedían la renuncia de Sendic. Fue el propio Frente Amplio el que lo hizo renunciar, en un caso inédito en la historia de nuestro país y probablemente no haya antecedentes en toda América. Lo único que efectivamente se comprobó fue la compra de un short de baño en un free shop, usando la tarjeta corporativa. Todo lo demás quedó en denuncias que nunca se probaron.

No estoy defendiendo a Sendic ni acusando a Moreira; solo comparo situaciones: un partido (el FA) hace renunciar al vicepresidente de la República por compras indebidas con la tarjeta corporativa, mientras que otro partido (el Partido Nacional) no expulsa al Intendente Moreira después de haber querido canjear sexo por una pasantía. Pero además de no expulsarlo, la lista 904 ya anuncia que será candidato y ninguna autoridad blanca ha salido a discutir ni una sola palabra. En estas semanas la bancada del FA ha comprobado que la administración del Partido Nacional en Colonia ha renovado algunas pasantías hasta 7 u 8 veces, cuando reglamentariamente se puede hacer solo una renovación. Las pasantías se les renuevan solamente a los militantes blancos o a los hijos de familias votantes del Partido Nacional. Nada de esto parece conmover a los integrantes del Honorable Directorio, ni a Lacalle Pou ni a Beatriz Argimón.

La Ética no puede medirse de dos maneras diferentes, ni la transparencia en el manejo de la administración pública, ni la honestidad. Una persona es honesta o no lo es; son dos posibilidades. No se puede ser más o menos honesto. Tampoco deberíamos medir con una vara las desviaciones de un lado de la vereda y después medirlas con otra vara cuando ocurren del otro lado. Hacer compras personales con una tarjeta corporativa está mal y el Frente Amplio castigó con una dureza ejemplar a quien lo había hecho. Ofrecer una pasantía a cambio de tener relaciones sexuales es un acto absolutamente deshonesto, es un uso indiscriminado del poder y el Partido Nacional no parece dispuesto a castigar a quien lo cometió.

Quienes desde la tribuna aplauden a Moreira porque es terrible macho y lo alientan para que siga al frente de la Intendencia, tienen una idea totalmente devaluada de la política y de la gestión pública. Si Moreira tuviera un poco de decencia ya habría presentado renuncia a su cargo y se habría ido para la casa. Y los que le hablan al oído impulsándolo a que siga –porque obviamente no quieren perder sus cargos- están asumiendo una actitud de complicidad con el abuso. Que cada uno se haga cargo.

José Luis Pittamiglio – Edil Departamental Partido Socialista (FA)

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