​Sorpresas te da la vida...

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I. Pasó lo que pasó. Nadie parece demasiado feliz con el resultado, yo le erré lejos en el pronóstico.   Las consecuencias se irán viendo a lo largo de los próximos años y realmente creo que vendrán tiempos duros para la gran mayoría de nosotros, aunque quisiera estar equivocado en eso también. Supongo que, además, como pasó en Argentina, se apelará a la maldita y pesada herencia de las administraciones del Frente Amplio para tomar medidas tan impopulares como inadecuadas a los fines que se dice perseguir. Las reiteradas promesas de futuros mejores ¿serán olvidadas? Los fines inconfesados de una sociedad fuertemente jerarquizada, ¿saldrán a escena?

La historia verdadera es una sola, pero los relatos muchos. El sistema de medios – empresas en manos de poderosos empresarios – cumplirá su función, como lo hizo durante estos quince años. Es una parte importante de los poderes dominantes.

¿Estoy presuponiendo, haciendo futurología? Supongo que sí. Hago eso que dicen no debe hacer un periodista independiente, objetivo, ecuánime ¿neutral? Encaro estas dolidas líneas como ciudadano, militante de izquierdas de toda una vida. Supe ser profe de matemática, fui comerciante obligado y periodista, pero hoy escribo en uso de mi personal subjetividad y mi absoluta responsabilidad. No pretendo informar nada. Cada uno sabe lo que pasó; lo que viene lo va a sufrir en cuero propio. Quiero analizar, opinar y compartir esto con cada lector para intentar entender. Para intentar entenderme.

II. Clases medias. Vengo de familia inmigrante y clase media. Alguno, clase media baja por sus ingresos es “media-media” por su nivel cultural, otros tiran a clase media-alta y por sus estudios tienen un notorio buen pasar económico. Mis padres eran inmigrantes como mis abuelos. Vengo de familia judía y me crié junto a un hombre humilde, honrado, trabajador y bueno como pocos. A Don Gedale no se le daba del todo bien el español, pero fue un criollo de “aquellos”. Mis padres compraron uno de los primeros televisores que hubo en el barrio, cuando era chico teníamos auto y casita en la playa. Mis hermanos: todos estudiaron y se recibieron de algo. En los ‘60 los “demócratas” de mi pueblo se paraban frente a la puerta de mi casa y nos cantaban: “Aquí están, estos son, los que quieren paredón.” Papá era comunista. A los 16 o 17 me vinculé al Partido Socialista y nunca he dejado de militar en la izquierda. Con 70 bien cumplidos te cuento estas cosas para que sepas “de donde viene el palo”. No quiero contrabandear nada.

III. Buen vivir. Viajé todo lo que pude, poco y a la cortita, lo más lejos que llegué fue Panamá. Me quedé con gusto a poco. Quisiera un futuro “seguro” para mis nietos en una sociedad donde la sensación que nos agobia es la inseguridad. Individualista, insolidaria, consumista al extremo: no puede ser otra cosa que violenta, en sus múltiples formas. La de quitarle la cartera a esa señora que lleva $200: la empuja, la tira y no le importa si le quiebra un brazo. La de la patota que roba mochila, championes y celular a nuestros nietos, en tanto quedamos contentos si no los lastiman. La de los que buscan la plata fácil en el tráfico…La violencia de los que se cayeron del sistema, de los que simplemente nacieron afuera. De la que no nos dejan olvidar un sólo minuto. Es como el fútbol, las ‘policiales’ están en todos los informativos.

Hay otras violencias no siempre evidentes, algunos ocultas sistemáticamente, otras naturalizadas para que no parezcan tales.

La desigualdad es violencia, la falta de oportunidades, el patriarcado, el desprecio por el diferente: indio, puto, negro o… Judío. Todo eso es violencia pero no toda la que anida en la sociedad: la apropiación sistemática de los excedentes económicos por parte de una élite, es violenta de la peor forma porque margina. Constituye parte del origen de la violencia social.

Me gusta vivir bien, ¿a quién no? Pero no necesito vivir mejor que otros para ser feliz. No me gusta la sociedad jerarquizada en la que si naciste pobre tenés una altísima posibilidad de morir en la pobreza y si te tocó familia rica casi seguro que así termines. Entiendo al que se levantó a pulso, a esfuerzo personal, con sacrificios y trabajo duro. Quiere disfrutar de la vida tranquilo. ¡Claro! Pero si por eso acompaña la guerra al delincuente, la mano super dura como solución única y necesaria, está confundido. Delincuente y pobre no son sinónimos. Hay situaciones de pobreza que llevan al delito, pero no todos los delincuentes son pobres y mucho menos todos los pobres son delincuentes.  Podemos sufrir de aporofobia sin saberlo.

IV. Los ricos. En estos días uno de los hombres más ricos del Uruguay elude los requerimientos de la justicia. Está acusado por el sindicato de la pesca de insolvencia fraudulenta, venta de mercadería prendada, de ser un explotador… Alberto Fernández vació Fripur. El capital y los préstamos del BROU desaparecieron en vericuetos de empresas familiares. Se declaró frenteamplista, puso plata para la campaña y le prestó su avión al presidente Mujica. En estos días denunciado por el BROU y el BPS Alberto Fernández enfrenta el poco rigor que la ley reserva para los de cuello blanco. Para el daño que hacen los ricos-ricos pocas veces escuchamos pedir una mano dura-dura. Pero es importante ver si la ley y la opinión pública también sufren de aporofobia. Socialmente no se discrimina ni margina de la misma forma a personas inmigrantes o a miembros de otras etnias, cuando estas personas tienen patrimonio, recursos económicos y/o relevancia social y mediática.

V. El general. Llamó a toda la “famiglia” a votar contra la izquierda. Un exabrupto proferido al borde de la veda, coordinado con un comunicado del Centro Militar que desnuda la realidad de unas Fuerzas Armadas que se pretende mantener fieles a la función asignada por el imperio. Son custodios del sistema, tanto como los empresarios, los medios, amplios sectores de la justicia… Hay excepciones que confirman la regla claro, pero es el “status quo” el “establishment” 1 el que nos propone “cambios” y “alternancias”.

“Se acabó el recreo para los delincuentes y para los corruptos” había dicho antes Guido Manini. Pero hay delincuentes y corruptos que festejan la revolución conservadora que significa el triunfo electoral de las derechas.

VI. ¿Qué hacer? Hay que hacer política todos los días además de buena gestión y no esperar por la campaña electoral. Pero eso no es todo lo necesario, quizá ni siquiera lo más importante. La izquierda debe cuestionar un sistema, que impone limitaciones severas a cambios necesarios para más justicia y mejor promoción de sectores postergados. Integrar en la sociedad implica abrir espacios de participación para que los interesados decidan y administren en relación a sus propios intereses. Docencia política y no propaganda electoral. Para hacer docencia se necesita información, medios y método. Informar requiere saber, investigar, difundir requiere medios alternativos potentes y debe hacerse con métodos democráticos y participativos. Menudo desafío. Hay que proponer cambios de fondo, explicarlos sí, pero atender las razones de esos sectores a los que creemos y queremos representar. Ayudar a su organización y promover que adquieran mejores niveles de conciencia implica respetar su independencia y tolerar los disensos que se originen. Para que se representen a sí mismos.

VII.  Nada nuevo. El 19 de julio de 1932, el Parlamento uruguayo sancionaba la “ley de indeseables” N° 8.868. Los “indeseables”, según la ley, serán los extranjeros que... se hallasen vinculados a organizaciones sociales o políticas que por medio de la violencia tendieran a destruir las bases fundamentales de la nacionalidad; y a los que no tuvieran una industria, profesión, arte o recursos que les permitiera vivir con sus familiares, por sus propios medios, sin constituir una carga social.2

Es que el problema – dirá el mismo diario un mes más tarde – es que ya tenemos en el país judíos de sobra y que ello plantea un grave problema y atento a que la amenaza de que la colonia semita aumentará con grandes núcleos extraídos de los grupos expulsados de Alemania, cabe la adopción de medidas tendientes a evitar ese aumento a todas luces perjudicial. La invasión judía es un hecho. Agencias expertas en la materia se dedican a la introducción ilícita y clandestina de individuos de la raza indeseable, y si no se pone coto a sus actividades la inundación hebrea nos ahogará.

Hoy son, en lugar de judíos, venezolanos o cubanos, indios, negros, musulmanes…

VIII. Futuro. La propuesta de los multicolores implica ajuste para achicar el déficit. Si bien no lo han hecho explícito, porque tiene muy mala imagen, lo que se proponen es aplicar la receta del FMI. Los ajustes del FMI son iguales para todos los países. Comienzan con una primera torcida del brazo, eliminando o reduciendo gastos públicos como gastos sociales que consideran improductivos porque no generan competitividad y rentabilidad. Sigue la aplicación del ‘shock’ privatizando los bienes y servicios públicos, patrimonio de los trabajadores acumulado durante décadas, en cuestión de unos pocos decretos o de una ley de urgencia. El siguiente paso es ir ‘flexibilizando’ la relación entre los trabajadores y los dueños de la propiedad (empresarios), que reduce en forma significativa los salarios. Saben que eso genera resistencias y vienen preparando el clima necesario para reprimir.

El formidable despliegue militante del Frente Amplio puso un dique de contención oportuno y necesario a la soberbia de la derecha. Para ganar parece que no alcanzó, como base para una nueva etapa sin dudas está muy bien.

1 Conjunto de personas, instituciones y entidades influyentes en la sociedad o en un campo determinado, que procuran mantener y controlar el orden establecido.

2 La Tribuna Popular en 1937.



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