​¿EE.UU. pierde su patio trasero?

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Rusia y China dejaron claro esta semana que hay que tomarlos en cuenta y son básicos para la solución de la crisis de Venezuela. La línea de fuego la corrió Rusia, que hoy está en frente del patio trasero de EEUU y el fantasma de la Crisis de los Misiles de octubre de1962 atemoriza al mundo entero.

Los analistas y los diplomáticos se mantienen alertas: EEUU perdió a Venezuela ya que Rusia corrió la línea de fuego a Sudamérica y el Caribe y la llevó al propio territorio de los aliados de Washington, tras obligar a salir a los estadounidenses de Siria.

El gobierno chino replicó al consejero de Seguridad Nacional estadounidense, John Bolton: "América Latina no es propiedad de ningún país ni tampoco es el patio trasero de ningún Estado", dijo el portavoz de la cancillería chinal Geng Shuang. Bolton había declarado que "EEUU no tolerará la injerencia de potencias militares extranjeras hostiles en los objetivos compartidos del hemisferio occidental" en alusión a dos aviones de Rusia que llegaron a Venezuela.

Washington insiste en que Latinoamérica y el Caribe es su patio trasero y necesita a la región porque va perdiendo la competición contra China y Rusia. Desconoce que los países son soberanos e independientes y pueden decidir por ellos mismos con qué naciones cooperar.

El gobierno estadounidense mantiene desde 2017 un bloqueo financiero contra Venezuela que prohíbe las transacciones con el gobierno de ese país y la petrolera estatal PDVSA (le congeló siete mil millones de dólares y bloqueó todos los pagos de empresas estadounidenses por el petróleo venezolano) y en noviembre de 2018, la Casa Blanca prohibió a sus compañías realizar transacciones con el oro venezolano.

Sin dudas, la crisis en Venezuela responde a intereses económicos y geopolíticos de EEUU, que usa al autoproclamado presidente interino Juan Guaidó para llevar adelante sus apetencias, recurriendo incluso a sanciones secundarias a países que no están en conflicto con el gobierno constitucional de Caracas.

Estados Unidos trató de dividir el mundo en una reunión en Roma entre su asesor, el genocida Elliott Abrams y el viceministro de Asuntos Exteriores de Rusia Serguéi Riabkov, en busca de una “solución para Venezuela”, que pasó a ser protagonista en esta lucha por la hegemonía mundial. Pero no hubo acuerdo alguno.

Riabkov, tras señalar la "inadmisibilidad" de una intervención militar en Venezuela, dijo que “la conversación fue difícil, pero franca” y agregó que “por nuestra parte tenemos una mejor comprensión de la postura de EEUU al respecto”. Rusia ya ha manifestado que no aceptaría una intervención militar en Venezuela: esa misma semana arribaron a Venezuela dos aviones rusos que transportaban personal y equipo técnico militar.

EEUU comprendió que deberá sentarse con Putin a negociar y en ese diálogo Venezuela estará en el medio. La ONU volvió a reconocer a Maduro como el legítimo presidente y Washington debió llamar al jefe de las fuerzas militares venezolanas para pedirle permiso para retirar a los últimos funcionarios de lo que era su embajada y pidió ser escoltados hacia el aeropuerto .

Los analistas señalan recientes hechos mundiales relacionados con Venezuela que dejan claro que el país es hoy protagonista de un resurgimiento de la llamada Guerra Fría entre las potencias, solo que esta vez no son dos bloques, sino tres: Estados Unidos, Rusia y China, con una tensión creciente alimentada por las políticas agresivas del gobierno de Donald Trump.

En la reunión de la Organización de Países Productores de Petróleo en Bakú, Arzebaijian, el ministro de Petróleo declaraba que Venezuela dejaba de vender crudo a India concentrándose únicamente en la venta de petróleo a China y Rusia. Lo cierto es que India recibió un ataque desde Paquistán, orquestado por la CIA estadounidense, para “convencerlos” de no comerciar con Venezuela.

Paralelamente, el gobierno chino negó la visa a Ricardo Hausmann, representante de Venezuela designado por Guaidó ante el Banco Interamericano de Desarrollo, para participar en la asamblea del organismo en China. Más allá del desconocimiento a Guaidó, la reunión fue suspendida.

Venezuela firmó con Rusia un contrato de casi 300 mil millones de dólares para el suministro de petróleo pagado por adelantado y otro por 40 mil millones de dólares con los chinos por el petróleo.

Obviamente, a Washington poco le interesa el pueblo venezolano. Lo que intenta es el asalto de los más de 300.000 millones de barriles de la reserva petrolera prioritaria del mundo. Pero la historia reciente muestra que EEUU no han podido ganar una intervención solos (lo han hecho con aliados y al momento de repartir el botín el fracaso fue nefasto, ejemplo en Irak y Libia).

Estados Unidos perdió la vía diplomática que desechó desde el principio y, siguiendo la lógica geopolítica, sólo le resta la guerra. No tiene margen de maniobra mayor de Naciones Unidas, y donde Rusia y China cuentan con poder de veto y también suma en contra a los países que han sufrido impacto por intervenciones de la OTAN.

Estados Unidos es consciente que Venezuela con el apoyo ruso y chino, no es Panamá, Granada, Irak o Libia.


Alvaro Verzi Rangel: Sociólogo venezolano, Codirector del Observatorio en Comunicación y Democracia y del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico.

1 Comentarios

1

Que forma de faltar al verdad. Dan asco. Decir que el gobirrno venezolano es constitucional, ya alcanza para cimentar este comentario.

escrito por roberto 27/abr/19    13:34

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