​Víctor Hugo y el suprapoder de los miserables

|


Si pudiéramos pegar billetes de un dólar, uno tras otro, con 7.000 millones de esta divisa podríamos hacer una tira que no solo fuera desde la Tierra hasta la Luna, sino que tocaría nuestro planeta de nuevo y sobraría tanto como para casi tocar la Luna nuevamente. Esta es la cifra con la que el FMI premió a Macri por hablar contra Venezuela en la ONU el 24 de setiembre. Pocas horas después, la presidente del organismo anunció que a los 50.000 millones ya cedidos le agregarían la pequeña cantidad que acabo de mencionar. Los argentinos no tienen idea de que hasta sus bisnietos tendrán que pagar dicha deuda.

En México, país donde la fortuna de Carlos Slim equivale al 7% del PIB, los dueños del país ya están intentando explicar a López Obrador quién manda. Con un par de movimientos a la baja en la Bolsa han provocado una caída que tiende a pulverizar la aspiración de AMLO de lograr un crecimiento país del orden del 4% en sus primeros doce meses de gestión. A los liderados por Slim se suman las aseguradoras y calificadoras haciendo que el riesgo país se dispare. Hasta que no dé muestras de docilidad, el flamante presidente continuará recibiendo estas “advertencias” del gran capital, caricias en realidad si las comparamos con el bloqueo impuesto por Estados Unidos y sus aliados a Venezuela.

En Uruguay, los blancos se niegan a aprobar un proyecto del Poder Ejecutivo por el cual los políticos tendrían que hacer públicas sus declaraciones juradas. La transparencia representa para el Partido Nacional una gran amenaza. No olvidemos cuando Enrique Antía demandó a Oscar De Los Santos por calumnias y este exigió el levantamiento del secreto bancario para las cuentas del actual intendente y sus allegados, logrando con ello que el líder nacionalista retirara la demanda más rápido que ligero.

La excusa que ponen los legisladores blancos para descartar el proyecto es que quedarían expuestos a robos al darse a conocer el monto de sus posesiones. En realidad, lo que busca este proyecto es que sepamos si ellos nos roban a nosotros y no a la inversa.

Tampoco muestran entusiasmo por aprobar otro proyecto que buscar regular los viáticos que se entregan a los legisladores. Tiene sentido que se opongan. Uno de sus dirigentes, Jorge Gandini, que fuera presidente de la Cámara de Representantes, entre el 15 de febrero de 2015 y el 30 de abril de 2017, recibió 15.232 dólares y no devolvió ni una sola moneda. “No devuelvo los viáticos, no son partidas a rendir”, respondió a la consulta de Fuentes Confiables.

Vayan estos tres ejemplos para demostrar cómo actúa la oligarquía criolla; pero si no fuera suficiente, aquí va otro.

Entre quienes lideran el suprapoder en Argentina, se encuentran Héctor Magnetto y el grupo Clarín, el multimedio más poderoso de América Latina, un grupo que, si no te compra y subordina, te destruye.

Con Jorge Lanata, el mismo que dijo: “Jamás trabajaría para Clarín”, no tuvieron problemas (lo compraron con el cambio chico del bolsillo); pero con Víctor Hugo Morales tuvieron que recurrir a todo el poder detrás del poder y la guerra contra el periodista es encarnizada.

En el año 2000 el uruguayo le dio al grupo la oportunidad de vengarse al transmitir la final de Boca contra el Real Madrid, siendo condenado a pagar 3 millones de pesos. El juez que tuvo la causa en primera instancia lo había sobreseído; pero en segunda instancia Magnetto logró hallar un juez obediente y dio vuelta el resultado, condenando a Morales a pagar un millón de pesos, a su productor otro millón y uno más al canal 7; pero esto no conformó al grupo y fueron por más: Víctor Hugo tendría que pagar él solo los tres millones. Es obvio que no se trataba de dinero, sino de venganza.

Tiempo después allanaron su casa y le incautaron varios cuadros, los que fueron tasados, según Víctor Hugo, a precio de robo. Pese a todo, ya ha logrado cubrir más de 2.600.000 de lo que debe pagar. Nuestro compatriota no tenía cómo ganar el juicio, ya que el Poder Judicial argentino es uno de los más corruptos del planeta y Magnetto lo domina a su antojo; pero como el demandado no dejó nunca de vociferar contra el poder y el suprapoder, había que liquidarlo del todo.

Los miserables lo quieren sumiso; pero no es posible. Lo quieren muerto; pero no es conveniente. Lo quieren preso; eso les parece mejor y están a un paso de lograrlo. El 4 de diciembre fue procesado por Malversación de Fondos Públicos. ¿Qué sucedió?

Según cuenta el mismo imputado: “Como consecuencia del embargo de los cuadros, volvieron al tiempo para ver si estaban. Faltaba uno, pequeño, que me regaló alguna vez una oyente del programa. Ese cuadro estaba en la habitación de mis nietos, porque les había gustado, porque habían hecho un comentario y me pareció simpático que lo tuvieran. Cuando vinieron la segunda vez, al martillero mi esposa le ofreció ir a buscar el cuadro porque estábamos a cinco minutos de la casa de mi hija Paula y le dijeron: “No, no se preocupe; no hay problema”. Cuando el martillero entregó el informe (creo que no tuvo él mala fe) le faltaba un cuadro. En ese momento, a la gente de Clarín se le ocurrió pedir mi procesamiento por malversación de fondos. Consiguieron, como siempre, esos testigos, esas personas querellantes fueron al juez y el juez desestimó la situación de movida. Entonces, los querellantes, fueron a la Cámara en nombre de Clarín y la Cámara le ordenó al juez que hiciera la investigación. El juez la hizo y se dio cuenta de que era un mamarracho jurídico recorrer un camino que fuera de condena por aquello que era un hecho nimio, absurdo, ridículo… y desestimó entonces la causa. Los querellantes fueron a la Cámara (…) y esta Cámara me procesó por Malversación de Fondos Públicos, que ya suena bastante mal, por cierto”.

Víctor Hugo Morales agregó en su programa radial que la pena puede ir de dos a diez años y, si le dieran la mínima, con cualquier otra causa podrían mandarlo preso “y ya va a encontrar Magnetto alguna otra posibilidad”.

Del suprapoder dependen no solo empresas, sino también partidos políticos, medios de comunicación, sectores financieros y buena parte del poder judicial argentino, este último ahora con minúscula, como corresponde, y por obvias razones.

Enrique Ortega Salinas

Sin comentarios

Escribe tu comentario




No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes. Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.