​Nadie es más que nadie

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Algunos colegas están convencidos que hacer una anestesia u operar a un paciente es más complejo y valioso que la tarea que hace un pediatra asistiendo a un niño con meningitis, o un cardiólogo ante un infarto, o un endocrinólogo frente a una crisis cetoacidotica, un médico de familia asistiendo la multiplicidad de patologías de un barrio, o el médico general, primer trinchera en cada puerta y cada policlínica de todo servicio.

Nadie es más que nadie. Todos nos formamos en la misma Facultad. Todos hicimos una capacitación en una u otra área de la asistencia. Todos y todas debiéramos complementar nuestros saberes y experiencias para un fin en común: la Salud de la población.

En este punto debo remarcar que la mayor calidad y excelencia en la atención a la Salud se encuentra en el trabajo complementario de los equipos de enfermería, auxiliar, nutricionistas, médicos, fisioterapeutas, psicólogos, asistentes sociales, administrativos. ¿Quien, por su propia cuenta, puede abordar el cuidado del bienestar bio-psico-social de las personas? ¿Quién es más importante en el equipo? La corporación anestésico-quirúrgica (especialmente en Montevideo), logró, en el gobierno de Lacalle, una remuneración extra. Un privilegio adicional al que los demás colegas del país ganamos: el pago por acto médico encima del salario (en el sector privado). O sea que todos estos años han ido acumulando un sueldo, más una prima, por cada vez que ejercen su oficio (que es lo que debieran hacer, como todos los demás). El pago por acto médico conspira con la calidad asistencial y lleva a errores en la toma de decisiones. En una capacitación que recibimos hace unos años, un docente de la Escuela de Salud de Andalucía, al enterarse de esta forma de remuneración, nos daba este ejemplo: "Premiar por vía de un acto médico es como pagar a un bombero un sueldo extra por cada incendio al que concurre: ¡Lo transformamos en pirómano!". Y algo de razón tenía. Un solo ejemplo: el número de cesáreas en el Pereira Rossell es menos de la mitad que en los prestadores privados de Montevideo, a escasos metros de distancia. Seguramente no es porque las usuarias de ASSE sean más sanas y tengan embarazos mejor cuidados que en el sector privado. ¿Será porque en el prestador público no se paga premio por cirugía y entonces se hacen sólo las que son necesarias? ¿Será porque en el sector privado existe el pago extra cada vez que se realiza una intervención quirúrgica y eso condiciona un poquito en la decisión de seguir la vía natural o extraer al recién nacido a través de una incisión por bisturí? No soy cirujano ni soy anestesista y respeto la formación de otros colegas tanto como pido se respete la mía. Pero a uno se le generan preguntas, ¿verdad?

Esta soberbia de pretender negociar sus, ya abultadas , remuneraciones por fuera del gremio mayor que nos representa a los 15 mil médicos uruguayos, es una ofensa para quienes nos entregamos de la mejor manera que sabemos con las demás especialidades. Ni más, ni menos complejas que las de anestesia o cirugía. Este recurrente conflicto de la corporación anestésico-quirúrgica debe laudarse a nivel de la comunidad. No afecta sólo a la dignidad del cuerpo médico nacional, sino al sistema de salud y, especialmente, a la población de usuarios que , aunque algunos lo olviden, son la razón de ser de quienes elegimos aprender este oficio.



Jorge Mota. Director Departamental de Salud de Colonia. 

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