​En busca de un nuevo programa

|

Con tres ejes para guiar la discusión: a) El desarrollo humano; b) la transformación democrática y c) integración e inserción regional e internacional, el Frente Amplio discute su ‘programa’. Se identificaron 5 desafíos: 1) el desarrollo; 2) la igualdad y la diversidad; 3) la integración y la inclusión; 4) la democracia y 5) la integración regional e internacional. Los debates llevan varios meses y tendrán su culminación en un Congreso a fin de año.

En las discusiones que lleva adelante el Frente Amplio para armar el programa que presentará a consideración de la ciudadanía en las próximas elecciones, participan unos 1000 frenteamplistas organizados en 32 unidades temáticas. La Comisión Nacional de Programa (CNP) del FA comenzó a organizar reuniones, a fines del año pasado, con la senadora Constanza Moreira como presidenta. Actualmente Ricardo Ehrlich, ex Intendente de Montevideo, preside ese ámbito.

En cada Unidad Temática participan quienes se sintieron convocados, no hay restricciones y todos los aportes, sugerencias o notas que llegan, son tomadas en cuenta. Algunas serán incorporadas y otras no. En sus giras por el interior la CNP se reúne con los frenteamplistas, explica por dónde transita su tarea y recoge las sugerencias que se hagan. En la ciudad de Libertad, San José, tuve oportunidad de participar de una de esas reuniones. El sábado 21, otra jornada convocada por Casa Grande, reunió decenas de adherentes del sector provenientes de diversos puntos del territorio nacional. Fue una jornada larga y provechosa que aclaró algunas dudas y despertó muchas interrogantes. Me parece oportuno compartir algunas inquietudes personales con los lectores de estas columnas.

Los gobiernos de la izquierda no han sido anticapitalistas. Eso es evidente. Sus logros en materia social se basan en el crecimiento de la economía y un mejor reparto de ‘la torta’. Eso dicen los números, las estadísticas nacionales y organismos internacionales del más diverso tipo. Ya sea que miremos las publicaciones de CEPAL, de UNESCO, de la OIT, la OPS, el Banco Mundial… o las izquierdas del mundo que ven a Uruguay y su Frente Amplio como un ejemplo. Líderes como Pepe o Tabaré, son admirados y/o venerados.

Pero en la interna, el estado de ánimo no coincide con esos números ni con las visiones mencionadas. Las encuestas reflejan el éxito del relato opositor: en seguridad, educación, salud, vivienda, trabajo, productividad, competitividad, rentabilidad… Amplios sectores de la población afirman que estamos mal o muy mal. Estudios realizados por Factum señalan que la mitad de los consultados considera que antes de 2005 estuvimos mejor. Un resultado sorprendente. En este particular clima de época nos encaminamos a una nueva y quizá definitoria contienda electoral. El sábado Ehrlich y Miranda convocaron a los ‘rebeldes casagrandistas’ a proponer con imaginación y sin restricciones. ¿Vivimos un cambio de época?¿El Frente Amplio busca reinventarse, refundarse, renovarse…? Hay opiniones y matices muy diversos.

¿El FA y su programa son anticapitalistas? ¿Se puede cumplir el programa del FA sin medidas anticapitalistas? Preguntas como éstas son el telón de fondo de las discusiones. ¿Hasta dónde se puede revisar una orientación económica con pretensiones de seria, responsable y técnicamente impecable? ¿Cuántas batallas se pueden dar contra el sistema sin correr el riesgo de agresiones, bloqueos y campañas de desestabilización incontrolables? ¿Qué debates es imprescindible dar para cambiar aspectos sustanciales del sistema que impiden concretar las aspiraciones de igualdad, libertad, democracia y justicia en las que se inspira la izquierda?

¿Hasta dónde están dadas las condiciones para discutir fraternalmente aspectos que parecen básicos del credo frenteamplista oficial? Se discutirá hasta dónde se puede avanzar en materia de impuestos redistributivos, pero ¿es posible cuestionar aspectos de los ‘sacrosantos’ derechos de la propiedad privada? A la hora de abordar cómo satisfacer todos nuestros derechos ¿qué amplitud o restricciones tendrá el debate? ¿Todas las dimensiones de la inseguridad estarán a consideración? Porque el sistema fabrica exclusiones y violencias de todo tipo, a una velocidad que hace imposible atender las consecuencias sin abordar el origen, la raíz de los problemas. Y éstas están en las entrañas mismas del sistema.

¿Cuáles son las razones de altas tasas de violencia, siniestros de tránsito, suicidios, accidentes laborales, etc., etc.? ¿Por qué nuestras percepciones de la realidad son más negativas sobre el presente, que la valoración que hacemos del pasado y las expectativas que tenemos hacia el futuro?

En resumen la realidad que muestran los índices universalmente aceptados, como por ejemplo el de Desarrollo Humano, no condice con el relato hegemónico. Además, hay que reconocerlo, una parte fundamental de la sensación de insatisfacción está sustentada por gente de izquierda, clases medias formadoras de opinión pública, referentes sociales del ‘progresismo’ que no ven colmadas sus expectativas sobre lo que un gobierno de izquierda puede y debe hacer.

Debatir proyectos y programas implica explicitar el relato que sostiene cada uno. En eso estamos.

Sin comentarios

Escribe tu comentario




No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes. Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.