​La guerra contra los pobres no debe sustituir el combate a la pobreza

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Ana Olivera, subsecretaria del MIDES, intenta explicar por milésima vez que “alguien con cuatro hijos o más, lo máximo que puede recibir por asignación y por la tarjeta Uruguay Social son 8.000 pesos. ¿Por esa plata alguien decide no trabajar y vivir sólo con eso? Sin embargo, convivimos con el discurso de “ustedes en el Mides fomentan vagos”, cosa que no es verdad; acá hacés una convocatoria para trabajo transitorio y tenés 20.000 personas que se inscriben para 3.000 lugares, de nueve meses de trabajo y con salarios de tres BPC.

Por otra parte la “Agenda para el progreso” que presentó Jorge Larrañaga se discute en el seno del Partido Nacional y logra algunos consensos. En materia de políticas sociales cuestionan las transferencias de ingresos y exigen ‘contrapartidas’. ¿Proponen crear las condiciones para que todos puedan capacitarse y progresar con su trabajo, o trasladan las responsabilidades de la sociedad a una supuesta libertad individual que permitiría a cada uno elegir su propio destino?

Hay otras voces disonantes. “Algo tengo claro: acá sí son ellos contra nosotros. La mala gente existe” dijo Yamandú Orsi, Intendente de Canelones, hombre del “Pepe”. Se refería quizá a los irrecuperables, que también los hay y en toda la escala social.

Hay que analizar el discurso de la ‘eficiencia’ y los reclamo de ‘resultados’. ¿Cómo impactan los niveles de inclusión alcanzados en materia de educación o salud? Porque la excelencia en los resultados educativos tiene mucho que ver con un entorno familiar más o menos propicio, las condiciones de vida no son neutras a la hora de cosechar los frutos de los esfuerzos personales. El entorno social ¿hasta dónde es determinante para la evolución saludable? No tienen iguales posibilidades los niños nacidos en ranchos de costaneros y lata, en zonas marginadas e inundables que los criados en barrios privados de Carrasco ¿Alguien duda de esto?

Lo cierto y concreto es que ninguna receta funciona, ni funcionará, si la velocidad a la que el sistema genera pobreza y marginación no cesa de incrementarse. ¿El problema de fondo es la pobreza? ¡No! Porque si se repartiera habría para todos y todas. Los gastos militares, la comida que se tira, los recursos que se desechan… Alcanzan y sobra para atender todas las necesidades básicas. Pero nada es suficiente para atender la carrera consumista que genera la cultura dominante. Sin cambiar el sistema, las opciones son pocas y malas. El camino de definir un “ellos” y un “nosotros” es, además de peligroso, inconducente. La guerra contra los pobres no debe sustituir el combate a la pobreza.

Nos informa la Wikipedia que el liberalismo conservador es la derecha de la ideología liberal. Pero ¿de qué hablamos cuando usamos términos como liberal o conservador? Liberales y conservadores, que se enfrentaron históricamente, profesan filosofías que se oponen en muchos aspectos. Pero se confunden, en la vida común actual, porque es frecuente verlos asociados en los mismos individuos y movimientos políticos. Así el Ruralismo de Benito Nardone, Chicotazo, coincide en algunos aspectos políticos, económicos, sociales y culturales con los hoy ‘auto convocados’ de Un solo Uruguay.

Pongamos un ejemplo local. Uno de los precursores del actual movimiento ruralista, convocante a las primeras protestas en enero y febrero de 2016, es Marcos Algorta (h). Ingeniero Agrónomo, que anda pisando los 30, es productor lechero y ya está cansado de trabajar sin rentabilidad. Por eso promovió movilizaciones con corte de rutas en San José, declarándose ajeno tanto a las gremiales como a la política. Marcos sostiene un relato en el que el Estado es ineficiente, caro y está en manos de ineptos mal intencionados. Su madre, es Mercedes Antía, Directora General de Desarrollo de la Intendencia de San José. Su tío Enrique -también Ing. Agrónomo y “colono”- es intendente de Maldonado con pretensiones presidenciables. Al matrimonio Algorta – Antía le otorgaron un par de fracciones de Colonización en San José. Buenos campos que supo tener Alexis Bonahón, dirigente blanco que fue Director de Colonización y muchas cosas más. A Bonahón se los sacaron por incumplir las condiciones como colono.

En gobiernos colorados el ingeniero Lucio Cáceres, que es primo hermano de Enrique y Mercedes Antía, era ministro de Obras Públicas. Siendo Ministro de Obras Públicas el Ing. Lucio Cáceres, se le concesionó a Marcos Algorta (padre) el corte del pasto en las banquinas de la ruta 1, desde Santiago Vázquez al arroyo Cufré. Esa concesión fue posteriormente revocada. A esta familia no le falta “capital social” por cierto. Marcos Algorta (h) gestionó y obtuvo un crédito dentro de los programas de ‘Tambo Joven’ del BROU. Estos proyectos deben tener el aval de la ANPL y cuentan con condiciones especiales y plazos de hasta 18 años. Con eso y el apoyo familiar, armó su propio tambo. Por otra parte la familia Algorta - Antía ha realizado inversiones para agrandar su explotación. No sé si calcularon bien o mal los riesgos, si administraron bien sus negocios o si están muy endeudados. Sí se puede decir que no han sido excluidos ni discriminados.

En 2005 el representante de Uruguay Rural (MAGyP) salió con un técnico del BROU a recorrer productores. Estaban fundidos y endeudados. A los que tenían hasta 30 vacas se les perdonó la deuda, de ahí para arriba pagaron con importantes quitas y grandes facilidades. Después vino una década dorada nunca vivida antes por los productores. El campo y su gente hoy es muy otro. Pero las cosas no están tan bien y es bueno recordar la consigna que levantaron en tiempos de vacas flacas “Rentabilidad o muerte”. Ahora la consigna es: “El campo se cansó”.

Pero como en casi todos los aspectos de la vida “no son todos iguales” aunque algunos son más iguales que otros.

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