Los “sueños cumplidos” de un catalinense que alentó a Uruguay desde la propia Rusia

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Yo me crié en una familia donde sobre la mesa rodaba una pelota de fútbol durante los siete días de la semana”. Así comienza la historia que el catalinense Sergio Ponce narró en su cuenta de facebook, al hacer referencia al sueño que está cumpliendo por estos días, de alentar a Uruguay en el propio territorio ruso.

Sergio es un reconocido deportista de Santa Catalina, fue jugador y dirigente del club de fútbol del pueblo y actualmente tiene a cargo un museo con decenas de camisetas de clubes de todo el mundo. La semana pasada, junto a su madre María De León (Negra), viajaron a Rusia para alentar a Uruguay contra Egipto. Desde allí, narró los “tres sueños cumplidos” que le depara el Mundial de fútbol.


La historia

“En aquella mesa se repetían historias como la de tía Isabel que se despidió de este mundo al gritar el gol del "Lito" Silva para el título del 65, en el mismo estadio Centenario. O cuando el tío Omar junto a un amigo para ver a Peñarol ante Boca en la Bombonera había empeñado un reloj de oro. En esas charlas de sobremesas fue que mi hermano y yo junto a papá fuimos proyectando tres sueños a nivel deportivo para los años venideros. Uno era ver nuestro equipo favorito campeón de la Libertadores. Primero le tocó a Ariel cumplir ese sueño. En 1980 papá lo llevó a ver la final de Nacional ante Inter donde los tricolores ganaron con gol de Victorino. Ariel siempre contaba que papá había gritado ese gol y eso que era de esos hinchas fanáticos de Peñarol a tal punto que pensaba que el verdadero manya es aquel que un 50% es hincha de Peñarol y el restante contra de Nacional. Mi oportunidad se daría en el año 1987 cuando junto a papá seguimos todos los partidos aurinegros en la capital y nos fuimos hasta Avellaneda donde Peñarol le ganó a Independiente sacándole el invicto que sustentaban los rojos como local por la Libertadores.

Llegó la final en Montevideo ante el América de Cali y tuve que ceder mi lugar a mi hermana Sandra y a mamá quien se había quedado atendiendo el bar de papá para que nosotros fuéramos a cada uno de los encuentros. Por supuesto que no me quería perder esa final”, pero “ papá antes de irse me dijo: "en ésta vos no vas, pero quedate tranquilo que yo voy a pasar a buscarte para ir a Santiago de Chile" lugar donde se disputaría la tercer final si Peñarol ganaba como local. Peñarol ganó y en la madrugada llegó el grupo que había ido al partido menos papá. Pasaba el jueves y no había ninguna noticia. La gran final se jugaba el sábado y teníamos un día de viaje para llegar a Chile. En la tardecita sonó el teléfono. Era él para decirme que estuviera pronto a las 10 de la mañana del viernes pasaría a buscarme en una excursión. Así nos fuimos para Santiago y con el gol de Diego Aguirre se cumplió uno de los sueños. El segundo era ver nuestro querido club Santa Catalina campeón ya que llevaba cuatro décadas sin obtener un título de Liga. El destino quiso que en el año 1990 yo asumiera como presidente del club con sólo 20 años. Mamá era encargada del grupo de damas, Ariel jugador, Sandra y papá como hinchas número uno. El 23 de setiembre de ese año Santa Catalina logra la corona que había esperado 41 años. Ese día cuando me preguntaron los medios qué sentía respondí: "No entiendo porqué me toca vivir tanta alegría cuando hay tanta gente que luchó muchos años tras este sueño y no lo lograron incluido mi papá que lo merece mucho más que yo". El tercer sueño que además por aquellos años se veía como imposible era poder ir a ver a Uruguay en un Mundial. Entre las hipótesis que manejabámos se podía dar cuando se realizara nuevamente un Mundial en Sudamérica. Hubo que esperar hasta Brasil 2014 pero para esa cita mundial ya papá había fallecido. Los que teníamos la oportunidad de concretar el tercer sueño éramos mi hermano y yo. Ariel estaba pasando una crisis económica que también me afectaba ya que yo he trabajado toda la vida como su empleado. Mi señora quiso regalarme un viaje para ir a algún partido de Uruguay en dicho mundial y así poder cumplir mi sueño, pero yo le dije que no, que sólo aceptaría si la celeste llegaba a la final. Pero cuatro años después cuando menos lo pensábamos mi mamá entra una tarde en el almacén y me cuenta que la habían llamado de OCA para comunicarle que se había ganado un premio para dos personas para ver el primer partido de Uruguay - Egipto en el mundial de Rusia 2018. Fue tan grande la alegría que en ese momento no asimilé que mamá me había dicho que quería que yo la acompañara. Cuando llegué en la noche a casa mi señora me dice: “Yo pienso que la Negra te debe haber elegido a vos para que la acompañes y así poder hacer realidad el sueño que te falta cumplir con tu pasión por el fútbol. Además lo tenés que hacer por todos, por vos y por los que ya no están: por tu padre, por Ariel y por Sandra". Aquellas palabras me quedaron rondando en mi mente. Con el transcurso de los días me di cuenta que éste era el momento que la vida me tenía preparado para cumplir mi sueño mundialista. Hoy 15 de junio doy gracias a la Diosa Fortuna y le doy gracias a mi mamá que me eligió para que la acompañara. He podido cumplir este tercer sueño y seguramente papá, Ariel y Sandra donde sea que estén también están disfrutando de este momento”, finalizó Sergio Ponce. 

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