Las respuestas difícilmente sean generalizables, y las especificidades locales serán también definitorias: en Venezuela ya no puede hablarse siquiera de una tensión de las instituciones sino de un puro y llano quebrantamiento en donde no se cumple la condición de respeto a la democracia; mientras que en otros países (Brasil es el mejor ejemplo) se registra un avance de las derechas que representan una amenaza tanto a la igualdad como a la libertad.Sea para posicionarse como alternativa autónoma, sea para presentarse como «pata crítica» y renovadora dentro de una coalición de izquierdas, la socialdemocracia puede comenzar abordando esos temas que las izquierdas en general han dejado por el camino (seguridad, corrupción, la cuestión venezolana), despegándose con estilo de las derechas que han declamado su solución en la oposición, y articulándolo con un discurso igualitario potente.

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